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Diego Izco

TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Mateu

15/05/2021

Cuando le dieron el Oscar, cambió su idea sobre el personaje. Era un pelagatos, un rojeras, un tipo incapaz de cambiar el gesto, un vendedor de humo, un tipo con una dicción nefasta… Y desde que recibió el premio, cambió el paso. «Nadie ha dicho que no sea un buen actor». ¡Sí, por supuesto, tú lo dijiste! ¡Y tú también!

Lo mismo me da Javier Bardem que Mateu Lahoz para lo que quiero referirles: en cuanto tocan techo (un Oscar para aquel, pitar la final de la Liga de campeones para este) la opinión pública sufre una mutación.

Por supuesto que siguen en pie los irreductibles, los de «Yo siempre defendí su forma de arbitrar» y los de «¿Cómo han podido darle la final de la Champions a Mateu?», pero a un nutrido grupo de indecisos, los que no sabían si su estilo les gustaba o no, que desde la designación (después de pensar por qué no le han dado el partido a un inglés) han dicho: «A lo mejor es un gran árbitro»…

España es ese país donde hay que criticar siempre a quien ostenta el poder o a quien tiene que impartir justicia. Es una costumbre tal vez insana, pero tan nuestra y tan arraigada…

Tres filas más adelante de donde yo empecé a ver fútbol había un tipo barbudo que nada más salir el árbitro al campo le insultaba:

- ¡Cabrón!

- ¿Por qué?

- Por lo que va a hacer.

No había ninguna cuenta pendiente, pero el espectador ya penalizaba el error futuro que, sin duda, iba a perjudicarnos.

Ese ha sido siempre el árbitro de fútbol en España: un bulto sospechoso al que no admitiremos ningún error (e incluso criticaremos algunos aciertos) y que salta al campo para intentar estropear el fin de semana de ambas aficiones. Así nos luce.