La instalación de alarmas en casas aumenta un 25% en 2 años

I. ELICES
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Las empresas advierten de que buena parte de la demanda es entre propietarios de pisos. Colocan sistemas mixtos de aviso por intrusos y cámaras de grabación que permiten ver imágenes desde el móvil

La instalación de alarmas en casas aumenta un 25% en 2 años - Foto: Jesús J. Matías

Entre la labor de la Policía Nacional y las medidas que los propietarios ponen de su parte para disuadir a los ladrones, los robos en viviendas están disminuyendo en la capital después de un año 2018 en el que los asaltos a domicilios repuntaron de manera preocupante en la ciudad. En estos primeros seis meses de 2019 han caído un 22%. Algo habrá contribuido a ello el aumento de la instalación de sistemas de seguridad, tanto en unifamiliares como en pisos. La demanda de este tipo de sistemas se ha disparado un 25% en los dos últimos años, según coinciden las empresas burgalesas del sector.
Con la irrupción en Burgos de bandas especializadas en los últimos años, sobre todo compuestas por delincuentes de origen georgiano, ha cundido inquietud en no pocos habitantes de la ciudad. Quienes han sido víctimas directas de los asaltos -con oleadas de hasta 50 y 60 robos en menos de un mes- no han dudado de la necesidad de reforzar la seguridad de sus domicilios. Pero a ellos se suman sus vecinos y conocidos, testigos indirectos de esos hechos y que actúan de acuerdo al refrán de ‘cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar’.
La demanda de colocación de dispositivos «es general», según señala Pablo Pérez, propietario de la instaladora del mismo nombre. Lo que ha percibido en los últimos tiempos es un «incremento de clientes dueños de pisos». En chalés, tanto de la capital como del alfoz, «quien más quien menos ya había instalado algún sistema», aunque es verdad que hay personas que «llaman para renovar y poner lo último». Pero el verdadero incremento «se ha producido en los bloques de viviendas de la capital», según advierte la misma fuente.
Las peticiones proceden «de la práctica totalidad de los barrios, porque ninguna zona ha sido ajena en los últimos tiempos a la acción de los ladrones». Y es cierto, las bandas que han pisado la ciudad han ‘visitado el centro’ -Reyes Católicos, avenida del Cid, calle Progreso-, zonas adyacentes, como las promociones de Cellophane, y la periferia, Gamonal, zona sur y, también, el alfoz.
especialistas. En los últimos años, la Policía Nacional ha desmantelado tres bandas de georgianos que, tras pasar por la cárcel en régimen de prisión provisional, fueron juzgados y expulsados del país con la prohibición de regresar, de media, durante 10 años. Estas condenas no disuaden precisamente a los ladrones de acudir a España, pues saben que su estancia en la cárcel no va a ser demasiado larga.
En estos momentos las empresas instaladoras están ofreciendo a sus clientes varios dispositivos de seguridad para blindar sus viviendas, aunque Pérez se decanta por un sistema mixto e independiente que combine alarma con cámaras de grabación y emisión en directo.
En el caso de las alarmas, funcionan a través de sensores e infrarrojos que detectan la presencia de intrusos en el domicilio. Existen dos opciones. Por un lado, que estén conectadas a una central de recepción, que envía a un agente de seguridad para hacer comprobaciones y avisar después a la Policía, o bien que mande un aviso al móvil del particular para que éste alerte a un vecino o un familiar para que acuda, porque las fuerzas del orden es raro que acudan si nadie ve con sus propios ojos el delito.
La mayor parte de los sistemas de grabación que se instalan en la actualidad están conectados con el móvil del cliente. De esta manera, «puede ver en directo la escena de alguien entrando en su casa o moviéndose por ella, por lo que ya tiene la certeza de que puede avisar a la Policía». Además, los archivos «quedan guardados, con lo que constituyen una pista para las fuerzas de seguridad o una prueba en caso de juicio». «La combinación de ambas modalidades ofrece más seguridad porque, si una falla, está la otra», manifiesta Pablo Pérez.



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