Las renuncias a herencias siguen creciendo

Á.M.
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Las renuncias a herencias siguen creciendo pese a la recuperación económica. - Foto: DB

En 5 años ha subido un 33% el número de burgaleses que piden no recibir el legado que les corresponde. Los notarios no creen que el tributo de sucesiones sea crucial

Una de las promesas electorales en materia fiscal que tanto el presidente del PP y candidato a la Presidencia del Gobierno, Pablo Casado, como su homólogo en Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, han defendido en las últimas semanas es la eliminación, en todo el territorio nacional, del impuesto de sucesiones. Sostienen que, además de obligar a pagar en muerte lo que ya se pagó en vida, esta carga provoca miles de renuncias a herencias, tal es el lastre.
Sin embargo, los notarios no tienen tan claro que la medida sirva, al menos por sí misma, pera evitar esa segunda derivada. Según explica Fernando Puente de la Fuente, delegado en Burgos de la Junta Directiva del Colegio de Notarios de Castilla y León, las causas por las que se renuncia a una herencia son variadas y la carga fiscal «no es la más determinante». «La razón más habitual es la económica. Con la crisis, muchas propiedades pasaron a valer menos que sus cargas hipotecarias, de forma que si alguien aceptaba la herencia tenía que responder de la deuda con su propio patrimonio», sintetiza el fedatario, que no obstante matiza que siempre existe la salida de aceptar la herencia «a beneficio de inventario».
La segunda causa más común que apunta Puente de la Fuente es la fiscal, pero no la referida al impuesto como tal. «Supongamos que tengo tres hijos y recibo una herencia de un millón de euros. Como el impuesto es progresivo, si la herencia la recibo yo, el impuesto lo pago por un millón de euros. Pero si renuncio y heredan mis hijos, su impuesto será por 333.000 euros, mucho más bajo que si es de un millón», ejemplifica. Esto, confirma, «lo hemos hecho y reduce bastante la carga fiscal». Es una maniobra perfectamente legal, pero puede plantear otras problemáticas que sí se acabarían con la abolición del impuesto en cuestión.
La tercera causa más habitual sí sería el impuesto, pero la estadística tampoco lo avala. Si bien en los años anteriores a la crisis, cuando el impuesto en Castilla y León fue bonificado casi al 100%, hubo pocas renuncias, el cambio del contexto económico lo determinó todo. «En La Rioja está totalmente bonificado y sin embargo es la segunda comunidad española con mayor número de renuncias a herencias», concreta el delegado del Colegio regional.
Como última causa, los notarios señalan «la incertidumbre de no conocer la situación patrimonial exacta» de la persona fallecida. Es decir, el miedo a lo que se puedan encontrar. Puede suceder, y de hecho sucede, que los herederos desconozcan qué tipo de avales a terceros ha podido firmar la persona que testa. Si reciben la herencia, cargan también con la responsabilidad de esos avales, que pueden ser una bomba de relojería.
Y aquí es donde volvemos a la herencia «a beneficio de inventario», una práctica asentada en la legislación que quedó muy simplificada con un cambio en 2015 y que Puente de la Fuente recomienda tener en cuenta para evitar sustos. «Consiste en aceptar la herencia solamente hasta donde los bienes cubran las deudas. Si se debe más de lo que hay, no recibes nada pero tampoco pagarás ni un euro». Este trámite únicamente se puede hacer ante notario y sirve para proteger el patrimonio personal.
siguen creciendo. A pesar de la supuesta mejora del ecosistema económico, la estabilización del mercado del empleo y el regreso del crédito familiar, lo cierto es que las renuncias a herencias registradas en la provincia de Burgos continúan al alza en el último lustro. Así, en el año 2014 hubo 132 negativas a heredar, lo que ya suponía un crecimiento del 7,8% respecto al año anterior. Mientras, en el 2018 se registraron 189 renuncias, una subida del 33% en el último lustro, del que únicamente se salvó el ejercicio de 2016, cuando comenzaron a remitir para después volver a repuntar (ver gráfico).
El acumulado de cinco años refleja que 758 burgaleses entonaron el ‘aparta de mí esta herencia’. La estadística de la provincia se mueve en parámetros casi idénticos a la de Castilla y León, donde el crecimiento de las negativas también fue del 30% desde 2012.