La escultura que Luis Haro regalará a la ciudad estará lista para mediados de mayo

I.M.L. / Aranda
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Luis Haro mostró los avances de la escultura a Raquel González y Celia Bombín.

El artista cuenta con la ayuda de dos personas y tiene adelantada la silueta principal de su grupo escultórico dedicado a la vendimia

La obra escultórica que está realizando Luis Haro para donarla a la ciudad de Aranda ya muestra el motivo en el que está inspirada. En uno de los talleres del almacén municipal que le ha facilitado el Ayuntamiento, ayudado por dos de los alumnos que tuvo en el taller de escultura que fundó en el año 2000 en el Centro Cívico Norte, este artista autodidacta ya ha sacado las imágenes principales del bloque de piedra caliza de Silos de 7.700 kilos y que representan una parra a cuyos pies recolectan la uva un vendimiador, tocado la tradicional boina, y una vendimiadora.
La alcaldesa arandina, Raquel González, acompañada por la concejala de Cultura, Celia Bombín, se acercaron para conocer la evolución del trabajo y comprobaron por ellas mismas lo avanzado de la obra, ya que las figuras están perfectamente perfiladas, a falta de retoques, y aún queda empezar a trabajar con el bloque que formará la base de esta escultura. El propio autor aseguró a las representantes municipales que «si tengo salud, para San Isidro ya podría estar terminada».
Una vez que la obra ya está en proceso de realización, aún falta por definir el lugar que ocupará en alguna plaza de la capital ribereña. Haro ya expresó su predilección por una. «Un emplazamiento ideal sería la plaza de la Constitución, que ha quedado muy bonita y por allí pasa todo el mundo porque es muy céntrica», aseguró meses antes incluso de empezar con la obra. El Ayuntamiento ha invertido 4.000 euros en comprar la piedra y le ha cedido el taller en el que se está trabajando de cara a tener la obra culminada y colocada para la exposición de Las Edades del Hombre que acogerá Aranda en el año 2014.
La escultura es de aspecto naif, alejadas de los cánones academicistas y, como en la mayoría de los trabajos de Luis Haro, realiza un análisis de la sociedad, reflexionando sobre la diferencia de clases y con una atención especial hacia los campesinos. Esa ingenuidad estilística se refleja también en el boceto de la escultura que donará a su ciudad de adopción y que mostró en primicia para DB. Un monumento que entre la base y la imagen tendrá cuatro metros de altura y que mostrará en su base un cunacho lleno de uvas, como una de las fuentes de riqueza de Aranda y su comarca.