Las concesiones de nacionalidad española crecen un 80%

FERNÁN LABAJO
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La espera media es de 4 años. Los ciudadanos sudamericanos siguen siendo los que más la solicitan y las peticiones de los africanos se triplicaron

Saadia Kerdoussi, de Marruecos, lleva 4 años de espera. - Foto: Luis López Araico

En estos tiempos en los que tanto se habla de banderas y fronteras, para algunos su única patria es el hogar en el que ponen sus esperanzas para echar raíces. Muchos ciudadanos extranjeros que residen en la provincia llevan demasiado tiempo esperando por un documento que les proporcione tranquilidad y que les ayude a poner los cimientos de un futuro mejor para ellos y sus familias. Miles de migrantes han cursado en la última década la solicitud de obtención de nacionalidad española y el número se incrementa cada año. De hecho, de 2017 a 2018 (último ejercicio del que hay datos registrados) las adquisiciones crecieron un 80%, pasando de 321 a 577. Los sudamericanos y los africanos son los que encabezan la lista de ciudadanos que tramitan la petición, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Este aumento, y la falta de medios técnicos y humanos de la administración, ha derivado en un colapso que se alarga hasta los cuatro años.

El 30% de las adquisiciones de la nacionalidad española en la provincia de Burgos son de personas procedentes de países de América del Sur, concretamente 172. La mayoría de estos migrantes proceden de Colombia (53) y Ecuador (46). Aunque en el último año la subida ha sido importante, lo cierto es que proporcionalmente se mantiene en niveles de ejercicios anteriores.

Pese a que el crecimiento es generalizado, el más importante se ha dado en las obtenciones de ciudadanos africanos. De hecho, en 2018 se llegaron a triplicar, pasando de las 57 del año anterior a 151. Marruecos sigue siendo el país de procedencia de la mayoría de los solicitantes, concretamente 107.

Todos ellos tuvieron que realizar una serie de pruebas relacionadas con la cultura general y el idioma, aunque hay algunos casos de analfabetismo que están exentos. Una vez hecho el examen y pagada la tasa (102 euros), comienza la tramitación oficial. A partir de ese momento solo les queda esperar a que resuelva la administración. Es en este punto donde llegan, desde hace unos cuantos años, los problemas.

Pablo López, abogado de Burgos Acoge especializado en solicitudes de nacionalidades, explica que desde hace aproximadamente seis o siete años se ha ido generando un «colapso», sobre todo en el caso de los expedientes antiguos. Así, a fecha de hoy se están comenzando a resolver los que se tramitaron en 2015 o 2016, lo que significa que muchos solicitantes llevan esperando más de cuatro años. «Hay muchos casos en los que a mitad del procedimiento les solicitan algún documento que no habían presentado. Esto implica que se tenga que empezar desde cero, por lo que la desesperación de algunos se incrementa. Esperan una eternidad para recibir noticias y cuando se comunican con ellos es para decirles que falta algo. Todo ha vuelto a la casilla de salida», apunta.

(Más información, en la edición de papel de hoy de Diario de Burgos)