Juzgada por obligar a su hija a acostarse con un hombre

I.E.
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Al sujeto podría caerle la misma pena por 9 delitos de agresión sexual y uno de corrupción de menores

Juzgada por obligar a su hija a acostarse con un hombre - Foto: Patricia

La Audiencia Provincial va a juzgar a una mujer burgalesa por obligar a su hija menor de edad a mantener relaciones sexuales con un hombre a cambio de dinero. Tanto ella como este sujeto se sentarán en el banquillo de los acusados y la Fiscalía pide una pena para ellos de 159 años de prisión por la comisión de 9 delitos de agresión sexual y otro de corrupción de menores.

La procesada mantenía encuentros sexuales con el también encausado desde hacía años. Desde que su hija contaba con la edad de ocho años ya la llevaba a la casa del hombre, aunque la mantenía al margen de las relaciones y la hacía esperar en otro cuarto jugando o viendo la televisión.

Sin embargo, cuando la menor cumplió los 13 y con el objetivo de obtener más dinero del sujeto, decidió introducir a su hija en los encuentros íntimos que mantenía con él. De común acuerdo, tal como establece el escrito del Ministerio Público, ambos se aprovecharon de la tierna edad de la víctima y de la condición de la procesada de ser una figura de autoridad. Y no solo eso, también la amenazaban para doblegar su voluntad advirtiéndole de que iban a contar a su padre que fumaba o de que iban a decirle a sus amigos lo que hacía para que se quedase sola. Su progenitora también la amedrentaba  cuando le aseguraba que se separaría de su padre y se llevaría a su hermano menor con ella.

Así, desde esos mencionados 13 años su madre le obligaba a acudir a casa del procesado, fundamentalmente cuando ella necesitaba más dinero, lo que sucedió unas seis veces. Ambos la obligaban a hacer felaciones al hombre.

En la primera de esas ocasiones, la niña se hallaba con su abuela en la residencia donde esta vivía. Recibió una llamada de la acusada, quien le indicó que se dirigiera al piso del imputado. Al llegar, la pareja se encontraba manteniendo relaciones sexuales y la madre le ordenó que se desnudara y se hiciera vídeos sexuales. Se escapó y se marchó a su casa.

En todo caso, la adolescente acompañó a su madre hasta en seis ocasiones a la casa del hombre, donde era obligada a mantener relaciones sexuales y donde el sujeto la insultaba y le hacía tocamientos.  Otras veces (tres) la víctima acudió sola al domicilio porque recibía mensajes de WhatsApp en los que el individuo le ordenaba que acudiera a su vivienda. Tras esos encuentros le entregaba dinero para su madre, aunque tras alguno se lo dio a ella, en torno a 400 euros. Según la Fiscalía, cuando la madre iba sin su hija a la casa del hombre las cantidades que le daba eran mucho menores que cuando iba acompañado por la menor. 

A veces los encuentros entre ambos acusados se producían en el piso de la mujer. En algunos de ellos los procesados colocaban un móvil y un espejo y se ponían a grabar escenas mientras impedían la entrada del hermano de la víctima colocando una cómoda en la puerta de la habitación. Además, la acusada exigió a la menor en varias ocasiones que participara en vídeos de naturaleza sexual mientras ella misma practicaba tocamientos a su hija. Después enviaba las grabaciones al otro procesado. 

La adolescente dejó de tener contacto con su madre en 2018, cuando se separó de su padre. A pesar de que se fue a vivir con su progenitor y con su hermano, la acusada seguía pidiéndole a la niña que se hiciera vídeos y los enviara al procesado para que así les diera dinero.

A finales de 2018 la chica denunció los hechos en Comisaría asistida por su padre, a quien ya antes le había relatado los abusos sufridos, si bien él no la creyó. De los móviles intervenidos a los procesados el Juzgado instructor observó evidencias que confirman los hechos.