El Procurador pide mayor control contra el botellón

B.A.
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Responde así a una queja de los vecinos de la zona centro, hartos del ruido y de la suciedad que provoca su celebración en la calle

La calle Barrio Nuevo es uno de los puntos sobre el que los vecinos han vertido sus quejas.

Hartos del ruido que ocasiona y la suciedad que provoca su celebración, un grupo de vecinos del casco histórico de Aranda decidieron elevar su queja por los continuos botellones que se producen en distintos puntos del centro de la villa ante el Procurador del Común, después de haber hecho llegar también su malestar al Ayuntamiento de Aranda de Duero y a la subdelegación del Gobierno en Burgos. 

Ahora, y tras aproximadamente dos años analizando la situación, el Procurador ha respondido a esta reclamación de forma extensa. En su resolución pide a la Policía Local de Aranda «que intensifique las labores de vigilancia e inspección precisas en el entorno de las calles Puerta Nueva, Barrio Nuevo, Arco Pajarito, Plaza del Royo y vías adyacentes, para minimizar las incomodidades denunciadas por los vecinos como consecuencia de los ruidos y molestias que genera la aglomeración de jóvenes en horario nocturno por la celebración del botellón durante los fines de semana y en época estival, pudiendo solicitar la colaboración de agentes de la Policía Nacional en el supuesto de que lo consideren necesario». 

En su respuesta también pide a los agentes de la autoridad que continúen formulando las denuncias pertinentes a aquellas personas que causen ruidos y consuman bebidas alcohólicas en la vía pública, con el fin de que se tramiten los oportunos expedientes sancionadores por parte del órgano competente, el Ayuntamiento de Aranda, en aplicación de la Ley de Prevención, Asistencia e Integración Social de Drogodependientes en Castilla y León y de la ordenanza municipal vigente en materia de drogodependencias. 
El Procurador también solicita a la Corporación que «adopte las medidas para evitar que denuncias formuladas contra establecimientos por vender bebidas alcohólicas a menores no reciban la sanción como infracción grave». Además, pide al Ayuntamiento que elabore un protocolo en el se prevean las medidas reeducadoras que deben cumplir los infractores menores de edad y que consuman bebidas en la vía pública. 

Como último y quinto requerimiento, dice que el Ayuntamiento se encuentra obligado a imponer a los infractores menores que consuman alcohol en la calle la sanción prevista en la ordenanza como infracción leve en grado mínimo. 

Juan José Marañón fue uno de los vecinos del casco histórico que inició esta cruzada contra el botellón. Comenzó a recoger firmas como forma de protesta y se unió con otros vecinos también afectados bajo la denominada Plataforma Centro, desde la que han efectuado su queja ante el Procurador del Común. «La respuesta es clara, que haya una mayor intervención de la Policía y que esta sea ejecutiva, directa, rápida y efectiva, y que el Ayuntamiento sea un gestor más rápido a la hora de cobrar las multas», relata este vecino, consciente de que la plantilla de la Policía Local de Aranda está bajo mínimos, tal y como el Ayuntamiento también puso en conocimiento del Procurador cuando este le requirió información para poder tramitar la queja. 

Desde este colectivo, que también enviaron al Procurador una protesta sobre el botellón en el entorno de Santa María y cuya resolución están esperando, solo piden que haya convivencia. «Queremos que se pueda salir, que los bares vendan y la gente puedan estar en las terrazas, pero también poder dormir y descansar. Hay que reconducir la situación, la calle no puede ser una verbena continua. Esperemos que sea un asunto prioritario para el nuevo Ayuntamiento».