La clave está en los PCR

EFE
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Los informes del Ministerio en los que se autorizaba el paso a la fase 1 de las comunidade demuestran que la provisión de los test eran decisiva para lograr el aprobado o el suspenso

La clave está en los PCR - Foto: GVA

Disponer de «suficiente» capacidad de hacer pruebas PCR a la población ante un aumento de la incidencia del coronavirus ha sido uno de los principales criterios que Sanidad ha tenido en cuenta para permitir avanzar a los territorios en la desescalada, una de las razones por las que Madrid pasó a la fase 1.
Tal y como prometió el ministro Illa, una vez que todas las comunidades aprobaron, se hicieron públicos los informes, fechados entre el 2 y el 22 de mayo. 
Lo que salvó a los madrileños esta vez, tras dos intentos frustrados de pasar de fase, es que había incrementado «notablemente» la posibilidad de realizar PCR. Yes que estaban al 50,4 por ciento de su capacidad. Además, entre el 12 y el 17 de mayo se le hizo este test al cien por cien de los 1.948 casos sospechosos detectados en atención primaria.
En el caso de la Comunidad Valenciana, que no pudo pasar íntegramente a la fase 1 el 11 de mayo, el documento pedía «un esfuerzo» para hacer más pruebas de diagnóstico por PCR (como mínimo al 80 por ciento de casos sospechosos en 24 ó 48 horas) y el seguimiento de sus «contactos estrechos». La misma condición se le había puesto a Andalucía, cuyas provincias de Málaga y Granada suspendieron el examen.
Mientras, en Cataluña -en fase 1 el 18 de mayo, salvo Barcelona y su área metropolitana-, se empezaba a implementar «un circuito de diagnóstico de casos sospechosos en atención primaria con disponibilidad de un resultado en 24-48 horas, así como coordinación con Salud Pública para la trazabilidad de los contactos».  
Castilla y León, que no pudo completar hasta el pasado lunes el pase de toda la comunidad a la etapa 1, contaba, según el último informe de una capacidad diaria de PCR «adecuada» en todas las provincias en los siete días anteriores, mientras que la detección de sospechosos en atención primaria a los que se les hace la prueba es superior al 80 por ciento en cinco de las nueve provincias.
Sobre Castilla-La Mancha, se tuvo en cuenta su capacidad diagnóstica y su sistema de detección precoz y seguimiento de contactos en Atención Primaria. Bien es cierto que Toledo, Albacete y Ciudad Real se quedaron un poco rezagadas.


Camas en el País Vasco

Entre las consideraciones que el Gobierno tuvo en cuenta para autorizar el 11 de mayo el paso de Euskadi a la fase 1 destaca la capacidad para incrementar en 1.867 el número de camas en hospitales en un plazo de uno a cinco días, además de ser de las comunidades que más pruebas PCR hace por cada 1.000 habitantes, solo superada por La Rioja.
Mientras, el aprobado de Aragón se debió a la evolución favorable de casos y la capacidad sanitaria, por recursos instalados, posibilidades de ampliación de camas y reservas de material sanitario.
Igualmente, la buena situación epidemiológica, indicadores «muy positivos» en la capacidad del sistema y un procedimiento «efectivo» para realizar PCR a todos los sospechosos fueron algunos aspectos valorados por Sanidad para dar luz verde a Navarra.
En cuanto a Cantabria, una capacidad superior a los mínimos establecidos de camas, una tasa de test PCR «significativamente muy por encima de la media nacional» y un stock de material de protección para ocho semanas fueron claves para lograr la ansiada fase 1.
Por último, en Asturias, se valoró que se reforzara en más de un 10 por ciento la plantilla de atención primaria y un 11,8 la hospitalaria, a lo que había que sumar camas para agudos y UCI.