Los cables quieren bailar un vals

A.S.R
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El Conservatorio culmina hoy sus Jornadas + Música con la satisfacción de no sucumbir a la pandemia y la oportunidad de acercarse a un público nuevo gracias a la transmisión en directo

La chelista Sofía Zumel, alumna del último curso, interpreta una pieza de Haydn, con Pablo Cruz como pianista acompañante, emitido por redes. - Foto: Jesús J. Matías

Zulaima Boheto, Diego Crespo y Raquel Sabaris son profesores y músicos, pocos rivales tienen cuando se trata de descubrir los secretos y encantos del chelo o del piano, pero pocos aliados hallan entre móviles, cables, trípodes, portátiles y demás artilugios técnicos. Sin perder la calma, con la misma suavidad con la que tratan a sus instrumentos, cuidaban que todo estuviera listo para la retransmisión en directo del segundo y último concierto del jueves en las Jornadas + Música, que desde hace nueve años celebra el Conservatorio Profesional Rafael Frühbeck de Burgos como una manera alternativa de aprendizaje y de celebración de este arte. 

La programación, que se emite en directo a través de los canales de Facebook y Youtube del centro y luego se cuelga para ver en diferido, culmina hoy con un concierto de profesores de percusión, que repasarán los timbales en las sinfonías de Beethoven (18.15 horas), y otro de música de cámara, con maestros y alumnos de 6º de Profesional (20.15 horas), 

«Aunque la parte técnica resulta complicada, la experiencia está resultando muy buena. Nos daba pena dejar de mostrar el trabajo que estamos haciendo por culpa de la pandemia. Queremos que se mantenga la esencia de un conservatorio, que es tocar, disfrutar de la música y compartirla, aunque sea de otra manera», resume Sabaris, profesora de piano y jefa de estudios, aliviada porque ya tienen todo listo y aún quedan cuatro minutos para el inicio de la exhibición de estudiantes del último curso y profesores que anuncia el cartel. 

Ajenos al auditorio casi vacío, saldrían al escenario las alumnas Sofía Zumel (chelo), con Haydn, y Lucía Moya (trompa), con Mozart. Luego, turno de profesores: el tuba José Ayala y la pianista Raquel Sabaris, con Baadsvidk; el trío de violín (Irene del Prado), violonchelo (Teresa Sarabia) y piano (Pablo Cruz), con Turina; el quinteto de trompeta (Francisco Royo y Víctor Teresa), trompa (Carlos Outón), trombón (Luis Julián Coello) y tuba (José Ayala), con Arnold; y el trío de violín (Luis Martínez), clarinete (Joaquín Carvajal) y piano (Germán Barrio), con Khachaturian.

Minutos antes del inicio, entra cargada con su chelo la profesora Teresa Sarabia, madrileña de nacimiento, residente en Riaza (Segovia), primer curso en Burgos. Aplaude la oportunidad y apuesta por compatibilizar esa retransmisión en directo con la asistencia presencial cuando la crisis acabe, que lo hará, para llegar a un público inalcanzable de otro modo. Su enfoque, positivo. 

«Siempre es muy agradable tocar en concierto, con público, más, pero las retransmisiones están teniendo muy buena acogida y hay constancia de que la gente lo está viendo. La emoción de reencontrarte con el escenario es la misma. Es un acierto», se explaya sin dejar de admitir que, obviamente, «siempre es más emocionante que haya público, su calor es insustituible». Eso sí, confiesa que, aunque allí no escuchen grandes aplausos -como máximo se ocupan 15 butacas-, no pierden la fe de que al otro lado de la pantalla suenen ovaciones.