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Marañón: "El pacto funciona pero imposible no hay nada"

H. Jiménez
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El vicealcalde y coportavoz del equipo de Gobierno, preside la sociedad Promueve y lidera el grupo municipal de Ciudadanos. Estos días se encuentra al frente de Burgos en sustitución de Daniel de la Rosa

Vicente Marañón, en los exteriores del Complejo de la Evolución Humana. - Foto: Luis López Araico

No pudo ser alcalde de Burgos, aunque este miércoles se estrenó como regidor accidental. Es lo más próximo que ha estado a un cargo con el que soñó durante unos días, o unas horas, antes de la sesión de investidura de mayo de 2019 que aupó a Daniel de la Rosa. Vicealcalde, coportavoz del equipo de Gobierno, preside la sociedad Promueve y lidera el grupo municipal de Ciudadanos. Por su ideología y trayectoria (fue afiliado del PP) estaría más cómodo con la derecha, pero es un camaleón político que tiene clarísima la prioridad de gobernar y la practicidad. Asegura estar contento con el bipartito, aunque nunca cierra la puerta a posibles sorpresas.

Le pregunto lo mismo que al alcalde hace dos meses, en el ecuador de la legislatura. ¿En qué ha mejorado la ciudad con el bipartito?

En la estabilidad. Es el principal activo que tiene ahora mismo Burgos y eso se traslada a la vida cotidiana y  a largo plazo de la ciudad. Eso es un valor en sí mismo en tiempos ordinarios, pero en la época que nos ha tocado vivir aún más. La estabilidad nos puede servir para sacar adelante cualquier iniciativa, y eso es intrínsecamente bueno. Además, también es muy importante la cohesión social y política, que no haya dos bandos en la ciudad. Somos una sola ciudad aunque con partidos gobernando de distintas sensibilidades.

De la Rosa dijo, sin dudarlo, que ponía la mano en el fuego por que PSOE y Ciudadanos acabarán este mandato juntos. ¿Y usted?

Es muy probable, pero no la pongo por dos motivos. Porque recuerdo lo que le pasó a Felipe González, no sé si fue con Juan Guerra o con Roldán, y porque de mi experiencia personal política sé que no se puede poner la mano en el fuego por nadie ni por nada en ningún momento. Si Vox hizo alcalde al candidato del PSOE de Burgos a cambio de ser irrelevantes pues…  Pero vamos, que creo que es lo más probable, que acabemos.

El alcalde no para de echarle flores a usted cuando repasa su pacto. ¿Se las cree o piensa que es una relación de conveniencia?

Es una relación de conveniencia y la debemos cuidar ambos. Eso no es ser hipócrita, sino realista y responsable. Pero creo que es fácil esa relación porque nos llevamos bien en lo personal. Tenemos caracteres diferentes pero tenemos buen feeling, nos complementamos. Hacemos un buen equipo y eso en cualquier contexto ayuda. Yo le aprecio personalmente y valoro su capacidad para el acuerdo.

¿Podemos o debemos olvidarnos de una moción de censura?

Eso no solo depende de mí. No le podría dar una respuesta categórica.

¿Pero qué tendría que pasar para llegar a ese escenario?

Varias cosas que se acumulen y coincidan. No podemos descartar ese escenario unilateralmente desde Ciudadanos porque el contexto político español es el que es. Aquí en Burgos tenemos un ambiente más sosegado pero no somos inmunes a que surja un lío a nivel nacional y nos afecte. El pacto está bien y funciona, probablemente llegará al final del mandato pero no estamos solos y el contexto nacional es muy volátil. Yo espero que alguien intente desestabilizar el pacto desde fuera, si yo estuviera en su lugar haría lo mismo. Porque están fuera del Gobierno y encima no influyen para nada.

¿Se refiere al PP?

Claro, pero el Partido Popular en Burgos, en la capital, tiene un problema importante interno. Es un grupo sin un liderazgo claro porque Carolina no era la candidata a la Alcaldía, Javier Lacalle se fue, acaba de tener un Congreso hace un mes en el que se realinean todos ahora y de cara a futuro… Y cuando tienes dos agendas, interna y externa, te quedas un poco al ralentí, a la expectativa, y eso hace que se desdibuje tu acción política. El PP tuvo un shock por no estar gobernando, algo que es clave para un partido como el PP de Burgos, que necesita ofrecer expectativas tanto a la ciudadanía como a nivel interno.

¿Se ha arrepentido alguna vez de haber cerrado el bipartito en lugar del acuerdo con PP y Vox?

No me arrepiento. Hicimos lo que teníamos que hacer y cuando teníamos que hacerlo. Fue el fruto de un análisis dinámico, constante, de cómo evolucionaba la situación, cuáles eran nuestras opciones y cuál era el momento adecuado. Y con la pandemia se unió la situación de la ciudad, así que nuestros cálculos tenían que amoldarse a esto. Había que arrimar el hombro y no podíamos perder el tiempo negociándolo todo. ¿Cuál era la alternativa? El PP ni está ni se le espera, entrar a gobernar en medio de una pandemia… ¿Con qué objetivo? ¿Quién sería el candidato dentro de dos años?

Con este razonamiento es imposible una moción de censura y sin embargo sigue sin descartarla.

Imposible no hay nada. El escenario que estaba describiendo era el del año pasado por estas fechas, ese fue nuestro razonamiento. Ahora el PP ha tenido un Congreso Provincial, llevamos 9 meses gobernando y las personas o las formaciones políticas necesitamos tiempo para somatizar las cosas. La oposición del PP está cada vez más desinflada. Jorge (Berzosa) está en la Diputación trabajando, Carolina (Blasco) está en la Universidad y se ha quedado un poco sola… Se han dado cuenta de que el Gobierno, mal o bien, se mueve, y de que no les necesitamos para nada. Eso es frustrante para quien estaba acostumbrado a gobernar. Y Vox hace ya tiempo llegó al convencimiento de que su visión política es el absurdo, a no ser que se nos escape algún factor en el que prefiero no pensar. Dieron la Alcaldía a un partido, como dicen ellos, «de historia criminal», y desde el primer día son irrelevantes.

Usted está contento con el bipartito, pero, ¿qué respondería si le preguntásemos a Lorenzo Rodríguez (vicepresidente de la Diputación), al que todos señalan como el que verdaderamente manda en Ciudadanos de Burgos?

Lorenzo es un animal político, yo le aprecio muchísimo. Es listo, trabajador… me parece un político nato. Mire lo que ha hecho en su pueblo, la que ha liado para bien, yo le he visto en Fitur con todo el lobby judío en España consiguiendo proyección y financiación. Y lo que hemos hecho en el Ayuntamiento es porque Lorenzo y yo lo hemos planeado y lo defendimos en Valladolid y en Madrid. No fue una cosa a lo loco ni unilateralmente.

¿Por qué no ha cogido usted una dedicación exclusiva, siendo vicealcalde y a veces, como estos días, alcalde accidental? ¿Es porque no le compensa económicamente, y por eso se la ha dejado a su compañero Miguel Balbás?

Por dos razones. Porque la política está tan desprestigiada que no estoy dispuesto a asumir el coste de que me censuren por liberarme. Habría una crítica evidente e inevitable. Y creo que es lamentable que lleguemos al punto de que una gran ciudad como Burgos no tenga más liberaciones, es dramático y una irresponsabilidad gobernar con tres tíos liberados, otro a medias y la oposición a ratos. Por otra parte, hay que pagar a la gente y si no no viene. El ejemplo no soy yo, lo ves también alrededor. Se paga poco y el estigma de estar en política implica que si te liberas luego tienes que volver a tu trabajo. 

Ahora tienen ustedes la oportunidad de corregir aspectos como que haya una decena de cargos que cobra más que el alcalde.

Me parece también una anomalía.

¿Y por qué no lo cambian?

Porque no depende solo de nosotros. Pero que el gerente de Deportes gane 107.000 euros o algo así y el concejal, si se libera, gane 50.000... Una organización así raramente funciona. El que manda y el que se lleva las tortas gana la mitad. 

La culpa no la tiene el gerente, sino quien le puso ese sueldo.

Los socialistas. Pero yo tampoco culpo al gerente. Gerenciar es muy importante y tiene un precio, pero hay que ver la trayectoria de quien pones de gerente. 

¿Y por qué no corrige usted esos sueldos?

Me gustaría, pero Ciudadanos no gobierna en solitario. Y evidentemente hay resistencia entre el tejido de los funcionarios. Pero esto es algo que hablamos en las negociaciones del Gobierno, que tiene que haber una lógica retributiva y de selección de personal. No puede haber libres designaciones de 20 años. Y queremos crear la figura del director general, que sería clave. Porque no puede ser que no haya nadie en medio entre el concejal y los funcionarios. Que sea el director el experto.

Lo más parecido que hemos vivido a una crisis de Gobierno en estos nueve meses fue una queja pública del concejal de Ciudadanos Julio Rodríguez Vigil. ¿Le sorprendió, sabía de su malestar? 

No fue ninguna crisis. Cada uno maneja como puede la presión y la frustración que todos tenemos en algún momento, y él dijo en público lo que todos decimos en privado, desde el alcalde al último concejal.

¿Que no les dejan trabajar?

En términos generales, todo lo que dice un concejal frustrado. Que no tenemos medios, ni tiempo, ni procedimiento, ni funcionarios… Hay una rémora en la administración.

¿En aquello tuvo algo que ver el PP? ¿Intentó desestabilizar, como ha comentado usted anteriormente que esperaba que podía hacer?

No lo sé. En los plenos a Julio le dicen cosas, pero lo oímos todos. No creo que tuviesen ningún plan.

Las consultas para el Plan Gamonal, su baja participación y la confusión generada. ¿Han servido para algo más que para perder tiempo?

Tenemos que ir acostumbrándonos a que la administración tenga una interacción estrecha, constante y fluida con los ciudadanos, porque tenemos aplicaciones para todo. Eso es intrínsecamente bueno. Sé que hay bisoñez y falta de práctica. También se hizo en Madrid y hubo una participación bajísima, pero creo que eso va a evolucionar. Dicho esto, en el caso concreto de Gamonal, con la historia reciente que tiene esa zona de la ciudad pensamos que era prudente tomar el pulso a la ciudadanía y que se viese, que no era solamente hablar con un par de asociaciones en un centro cívico. Merecía la pena invertir un tiempo adicional si con ello cimentábamos mejor el proyecto. 

Pero la pregunta es, ¿va a servir de algo ese tiempo empleado?

Sí, no todo lo que nos gustaría, pero una parte importante de la población no va a poder decir que no hemos contado con ella. Y además, el hecho de que distintas asociaciones se hayan implicado servirá para que no sea solo un proyecto del equipo de Gobierno. Sí que me preocupa que haya una parte de la población, la mayoría silenciosa, que diga: «Hagan su programa y déjenme en paz». Que se desgaste el ascendente que tiene que tener la administración sobre los vecinos.

Tres proyectos que sí son de áreas que gobierna Ciudadanos. El Mercado Norte, la revitalización del Castillo y Burgos Río. ¿Qué veremos de todos ellos, como avances tangibles, en esta legislatura?

Veremos el mercado provisional y el mercado antiguo demolido. Tendremos también un modelo de explotación y gestión. Respecto al Castillo, veremos intervenciones concretas, cómo se pone en valor un sitio en el que llevamos años sin intervenir. Se musealizará y se convertirá en un área de ocio para locales y visitantes. Y en cuanto a Burgos Río, la idea inicial era reproducir el modelo del Solar de Caballería invitando a estudios de prestigio internacional para seleccionar a uno, lo que hizo Olivares. Pero la legislación ha cambiado y hoy en día es casi imposible restringir la competencia. Tienes que dejarlo abierto, y si pones muchas barreras de entrada igual los estudios de arquitectura no lo consideran interesante, así que será más abierto de lo que pensábamos, pero aspiramos a que participen estudios de arquitectura y de paisajismo no solo nacionales sino también internacionales. Esperamos que antes de fin de año ya tengamos los tres finalistas y antes de que acabe el mandato deberíamos haber elegido uno de ellos y tendremos un proyecto susceptible de ponerse en práctica. En el presupuesto de 2023 ya debería haber presupuesto para iniciar las obras.

¿En qué momento se separará del PSOE para 'vender' la gestión de estos proyectos?

Los éxitos o fracasos serán conjuntos. Entramos al gobierno 15 meses después de iniciarse el mandato, así que como nos vayamos 6 antes no nos da tiempo a hacer nada…

Ha habido problemas de gestión municipal que han provocado pérdidas económicas notables como los 400.000 euros de una ayuda de la Junta o la misma cantidad por un IAE fallido de Kronospan. En la anterior legislatura usted habría puesto el grito en el cielo. ¿Cómo justifica ahora esto y cómo lo lleva?

Lo llevo mal, pero es que el Ayuntamiento es así. 

Todos lo dicen, pero ninguno de ustedes cambia los mecanismos.

Porque hace falta que el primer día de mandato haya un gobierno con 14 o 15 concejales y un alcalde determinado a cambiar de arriba a abajo el Ayuntamiento. 

¿Le preocupa la deuda de los consorcios?

Cualquier deuda me preocupa, sería un irresponsable si no lo hiciera, pero creo que lo peor ha pasado. El consorcio de Villalonquéjar va bien, la ciudad está vendiendo suelo y las empresas que lo están comprando están diversificadas, para actividad industrial y sobre todo logística. Con respecto al consorcio de la variante, el problema que ha habido ha sido del mercado inmobiliario, como al resto de la ciudad y del país. Me preocuparía que no nos adaptásemos, pero lo estamos haciendo porque queremos reformular un desarrollo urbano que era incompatible con el desarrollo residencial y comercial. No podías seguir ofertando algo que ya no se demanda, y la nueva concepción del aprovechamiento puede hacerla más atractiva.

El turismo es un sector que debe sacarnos de la crisis post pandémica y tanto la promoción industrial como la turística están bajo su responsabilidad en Promueve. ¿Qué frutos pretende obtener de ese organismo, que nos cuesta muchos miles de euros en salarios?

Promueve no podía dar frutos porque era un árbol que no se regaba. Si a una administración no le das presupuesto, recursos humanos y cobertura política va a estar desorganizado y disfuncional. Ahora a Promueve la estamos convirtiendo en una sociedad anónima de verdad, con una estructura de toma de decisiones, unos objetivos, un presidente, un plan, una idea. Eso no había sucedido antes.

Ya había un personal y un presupuesto. ¿Cuánta gente ha contratado usted y cuánto se ha incrementado el dinero en estos meses?

El personal que había estaba desorganizado. Hemos contratado a una administrativo, vamos a coger una persona en industria y otra en turismo, y el trabajo que no realizamos propiamente lo harán empresas externas. En materia logística, o imagen de marca, o de comunicación, o captación de fondos, habrá empresas. Todo eso no se hacía. No había decisión o determinación. No tenemos ni página web. Sobre el presupuesto, capté 500.000 euros de los fondos covid para promocionar la ciudad y reactivarla, que gestionamos nosotros. Eso nos dará para poner en marcha una campaña y eso se va a ver a partir de ahora.

Y la gerente y los responsables de promoción, de proyectos o industrial, que ya estaban trabajando, ¿qué han hecho hasta ahora?

(Silencio) Yo no era el presidente. A mí me preocupa ver lo que hagan de ahora en adelante más que lo que han hecho en el pasado. Durante estos dos próximos años, antes de que termine el mandato tiene que haber resultados, ya lo saben.

Se supone que usted conoce mejor que cualquier otro concejal el sector de la aviación, pero no ha mejorado las conexiones regulares de Barcelona. ¿Hay que resignarse a la situación actual?

Nos hemos topado con 15 meses horrorosos en el sector y no podemos proyectar las condiciones de futuro en esta situación. El mar de fondo de la operativa de Air Nostrum en Burgos, lo que distingue a nuestro mercado, es la falta de sintonía con la ciudad y los vecinos. La gente no percibe lo importantes que son estas conexiones, al contrario que en otras ciudades. Es increíble, la gente dice abiertamente que prefiere irse a Bilbao o a Madrid a coger el avión.

Algunos incluso piden el cierre del aeropuerto.

Siempre hay fuerzas en la oscuridad.

La comisión de investigación de Aguas no ha abierto el melón de un organismo muy cuestionado en cuanto a sus políticas de contrataciones. ¿Por qué?

Todos sabemos lo que pasa en Aguas. Es público. No se esconde. ¿Qué podríamos haber averiguado en una comisión en la que no colaboran los empleados, o cuya presidenta durante 8 años, Carolina Blasco, está de líder de la oposición? ¿Qué interés podría tener en fiscalizarse a sí misma? Pues cero. Además, Podemos y Vox tienen consejeros vecinos y no saben lo que pasa. Al PP no le interesa que se sepa, y nosotros ya lo sabemos, lo estamos cambiando, de hecho. Así que esa comisión no sirve para nada.

¿Le parece grave la quema de documentos que se llevó a cabo?

Me parece grave y estéticamente inaceptable en un estado de derecho. Reveladora. Sintomática.

¿Tendrá consecuencias?

Ya las ha tenido y las está teniendo. Estamos transformando la sociedad, vamos a contratar y a reorganizar, establecer nuevos criterios para proyectos, servicios, una nueva cultura, salir al mercado a contratar profesionales.