Un burgalés en el Qatar de Xavi

G. Arce
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Óscar Vilda, de Castrillo de la Reina, dirige la multinacional de las telecomunicaciones qatarí Ooredoo. Enamorado de la familia y del deporte, no le hace ascos a un mus en pleno desierto

Óscar Vilda con Gabi Fernández y Xavi Hernández y su hijo, jugador del Al-Sadd. - Foto: DB

Nació en Castrillo de la Reina hace 50 años, es padre de 5 hijos y su vida laboral ha transcurrido por multinacionales de primerísimo nivel: Pepsi, Allied Domecq, Bic, Schweppes, Orange y Vodafone, donde llegó a ser director general en España. El pasado año, en un momento de impasse personal y familiar en su meteórica carrera profesional, un cazatalentos le puso sobre la pista de Doha, sede estos días del Mundial de Atletismo y, más en concreto, de la compañía de telecomunicaciones líder de Qatar, Ooredoo. La oferta fue irresistible para este burgalés inquieto: un proyecto tecnológico de última generación con vistas al Mundial de Fútbol de 2022, un país que es un punto de encuentro de los más rutilantes deportistas y una cultura diferente que le permite ofrecer otros puntos de vista y otra forma de entender el mundo a sus hijos, con edades entre 20 y 14 años.
Desde su casa en la isla artificial de La Perla, a orillas del Golfo Pérsico, con el imponente skyline de rascacielos de la capital del multimillonario emirato en el horizonte de su terraza, Óscar Vilda se siente más burgalés que nunca e insiste una y otra vez, corrigiendo a su amigo el exfutbolista Xavi Hernández, entrenador del Al-Sadd (donde juega su hijo), en que «España es el mejor país para vivir del mundo. Mi intención es volver...».
Qatar, relata, tiene casi la misma extensión que la provincia de Burgos e incluso sus formas geográficas son parecidas. En la Meseta castellana somos un poco más de 350.000 habitantes; allí son 2,7 millones, solo 300.000 de ellos qataríes y el resto (2,4 millones) extranjeros. Entre estos últimos hay unos cien mil profesionales expatriados que trabajan en las grandes compañías -como Óscar- y el resto son obreros que se dedican a levantar las infraestructuras necesarias de cara al Mundial de Fútbol.
Parte de la familia con Marc Márquez, que hoy se ha proclamado campeón del mundo.Parte de la familia con Marc Márquez, que hoy se ha proclamado campeón del mundo. - Foto: DBDoha, la capital, reúne al 90% de la población y todos los rascacielos que coronan su fisonomía urbana no tienen más de 20 años. «Aquí no hay monumentos como la Catedral», bromea. Ni que decir tiene que Qatar posee en su subsuelo las mayores de reservas de gas del planeta y es el país con mayor renta per capita del mundo.
Óscar Vilda estudió en el colegio de La Salle de la avenida del Cid, donde conserva grandes amistades, luego se licenció en Derecho y Economía en Deusto, y sumó un Máster de Administración de Empresas de la IE Business School. Entre trabajo y trabajo fue alcalde de su pueblo y hoy vive en un país que «considera a España y a los españoles como algo suyo, como una parte de su cultura. Para ellos fuimos Al-Andalus».
Como director ejecutivo de Ooredoo le ocupa que su compañía, presente en 13 países que recorre habitualmente, sea referente a nivel mundial en tecnología 5G y fibra cuando las mejores selecciones de fútbol pisen las arenas del desierto dentro de 3 años. «Era un proyecto muy chulo, algo en lo que ya había trabajado en Europa y que me apetecía desarrollar en otra cultura».
Foto de toda la familia de Óscar Vilda.Foto de toda la familia de Óscar Vilda. - Foto: DBY vaya si lo es. Ooredoo es una compañía líder en telecomunicaciones integrada en la cartera de sociedades de Qatar Invesment Authority, un fondo soberano gigantesco que mantiene una inversión de más de 300.000 millones de dólares repartida por todo el mundo. «Aquí la cultura empresarial es totalmente diferente a la europea. Los procesos de decisión son más lentos y jerárquicos, hay que tener paciencia y adaptarse...».
calor y sueño. El Mundial de Atletismo que estos últimos días se ha celebrado en Doha ha sido un banco de pruebas tecnológicas para futuras citas deportivas en el emirato y Óscar ha tenido mucho trabajo. «El calor ha sido el protagonista, sobre todo en las pruebas que se han celebrado en la bellísima bahía de Doha, pero, insisto, salvo los tres meses de verano, esto es un paraíso. Además, el problema ahora no es el calor extremo sino la humedad. El estadio Khalifa, que será la sede del Mundial de Fútbol, está totalmente refrigerado y ahí no ha habido problemas y sí buenas marcas deportivas».
El hecho de que las gradas estuviesen vacías, explica, no responde al desinterés de los qataríes por el deporte sino a las horas de celebración de las pruebas, que han primado las audiencias de las televisiones. «Aquí la gente se levanta a las 7 de la mañana para trabajar y no trasnocha...». Los fines de semana, de jueves a sábado, sí hubo público. «Hemos probado nuestro sistema para escanear las entradas con el teléfono móvil, lo que te permite guiarte hasta tu localidad en el estadio o a cualquier otro tipo de servicio en los recintos deportivos».
En su plan de trabajo está el que Qatar sea el primer país del mundo en disponer de la tecnología 5G en todo su territorio. Es un proyecto ambicioso, que no le resta tiempo para echar el mus de los miércoles con un grupo de compatriotas, jugar al deporte de moda -el pádel- o disfrutar de la compañía de figuras deportivas de talla mundial.
cultura. Vilda matiza que Qatar no es una democracia sino una monarquía absoluta, «aunque dentro de los países árabes es uno de los más flexibles». Es un mundo de contrastes, con un nivel de vida extraordinario, sin impuestos (salvo los que aplican a los productos ‘insanos’ como el tabaco, el alcohol o las bebidas azucaradas) y con una sanidad y una educación de primer nivel. No obstante, hombres y mujeres nunca pasean juntos. «Ellas visten de negro y ellos de blanco pero esto no es Arabia Saudí. Aquí no es mayoritario tener varias esposas ni hay que cambiar el estilo de vestir, aunque sí es necesario adaptarse... Nadie te va a decir nada, pero no hay por qué ofender a nadie. Hay que saber integrarse». Lo mismo ocurre cuando se llevan unas botellas de vino para una cena; lo correcto es no mostrarlas.
«Tenemos una visión de Qatar muy dura. No es una cultura como la nuestra pero tampoco es Arabia Saudí. La mitad de mi equipo son mujeres». Qatar, concluye Vilda, es un país diseñado para vivir en familia, en el que prima el deporte y la salud. «Si ven que tu familia está integrada, ellos te ven como parte suya, aunque no seamos iguales».