El salto de etapa sabe a poco en Treviño

Ó.C.
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El enclave sigue el ritmo del Gobierno vasco, que marcó limitaciones para esta nueva fase respecto a otros lugares. La apertura de los bares es el único cambio diario para los vecinos

El salto de etapa sabe a poco en Treviño - Foto: Truchuelo Fotógrafos

Treviño se levantó ayer en una nueva fase, la primera dentro de la desescalada. Este camino lo iniciaron de la mano de Álava como se había solicitado desde el Condado para no entorpecer los movimientos de sus vecinos que están acostumbrados a realizar muchas de sus gestiones en Vitoria. Lo que se vivió la semana pasada como una buena noticia, en esta se observa de una manera diferente porque las limitaciones que ha establecido el Gobierno vasco hacen que los habitantes del enclave burgalés solo perciban la novedad en su día a día por la apertura de las terrazas de los bares. El otro cambio tiene que ver con las misas, un paso que lo notarán en la de Treviño y en la de La Puebla de Arganzón el domingo cuando abran sus iglesias.

Por el momento la desescalada en este territorio burgalés rodeado por suelo alavés sabe a poco. Los vecinos tendrán que esperar para las reuniones de hasta diez personas y también para moverse con libertad de un municipio a otro, lo que hará que en sentido contrario muchas de las personas que tienen su segunda residencia y viven Vitoria tampoco puedan moverse. Así lo marcó el Ejecutivo encabezado por Iñigo Urkullu. La norma que establecía los cambios tardó en salir publicada y las dudas entre los vecinos eran numerosas. El alcalde de EH Bildu en La Puebla de Arganzón, Pablo Ortiz de Latierro, asumía que "en la fase uno no estamos estaremos en la 0,5 o algo así". Mientras exponía las dudas repartía en los establecimientos del pueblo un protocolo publicado por el Gobierno Vasco con las recomendaciones higiénico sanitarias y lo hacía "para que tengan algo de información y sepan algo más".

La hostelería era el punto de actividad en las calles de La Puebla, la gran novedad y por lo menos los vecinos lo agradecían. "Esto es estupendo y al final son los pequeños detalles que sientan muy bien", explicaban Ane y Marian en la plaza junto a la iglesia y el ayuntamiento, aunque sí que se planteaban el porqué no se podían reunirse entre amigos. Sonia y Juan Antonio eran otros de los vecinos que aprovecharon este primer día para "por primera vez en dos meses tomar un café". Ellos mostraban las dudas sobre todo en lo que refiere a la movilidad puesto que son dos de los vecinos que suelen ir a comprar a Miranda, algo que ahora queda en el aire. "Me da un poco de pena que Burgos no se haya podido incorporar", afirmaba Juan Antonio, que mantiene la autorización médica para poder caminar y que en más de una ocasión ha tenido que enseñar a los guardias.

El salto de etapa sabe a poco en TreviñoEl salto de etapa sabe a poco en Treviño - Foto: Truchuelo Fotógrafos

En cualquier caso, los vecinos fueron saliendo poco a poco al puñado de bares que hay repartidos por el Condado. Pedro era uno de ellos y en este caso apuraba un café en el restaurante Ventas de Armentia. El caserón en el que se ubica fue otro de los locales que levantaron la persiana aunque solo para servir bebidas, porque las comidas es algo que no pueden hacer, salvo si eligen prepararlo para llevar aunque como aclara Félix, de momento no se lo plantean, aunque sí que se cuestionaban si los clientes pueden entrar al servicio. En los bares de todo el enclave al margen de iniciar la desescalada con Álava siguen pendientes de lo que marca Castilla y León, porque en lo que a normas higiénico sanitarias se rigen por la comunidad. Por este motivo, Elena en la Taberna de Treviño intentaba contactar con los responsables para saber qué normas tiene que seguir en este proceso en el que "la gente tiene ganas de poder tomar su café". Su local también es estanco, por lo que durante este tiempo ha permanecido abierto. Ahora de las nueve mesas que suele tener en la calle ha puesto cuatro y de momento los clientes se sacan la consumición y también la meten "porque en teoría no nos podemos mover de la barra", afirma tras la barra del bar, donde lamenta que "las cosas las vamos haciendo nosotros".

En la plaza del Ayuntamiento muy cerca del local de Elena, Roberto Bajos limpia la calle. También es concejal en el Ayuntamiento en el grupo Condado para Todos y su visión es crítica sobre la desescalada, no porque el enclave haya iniciado el camino con Álava sino porque entiende que el proceso "es un acto propagandístico del PNV". En su opinión los intereses electorales han mandado en la desescalada y lamenta que "estamos hartos de que solo se acuerden de nosotros en épocas electorales", además de criticar que "no nos podamos mover a Vitoria y lo único que haya cambiado es poder tomar un café en el bar".

Las iglesias. Otros de los aspectos que se autorizó por el Gobierno vasco es retomar el culto en las iglesias. En el interior del templo de Treviño Ricardo se encargaba ayer de abrir sus puertas para airearla y limitar la humedad que puede dañar el patrimonio. Él es el encargado de las visitas turísticas en el Condado y afirma que antes del estado de alarma la Diócesis de Vitoria ya puso limitaciones que se mantendrán y ampliarán el próximo domingo.El encargado de ponerse tras el altar será Miguel Ángel Eguilaz, el párroco de Treviño quien confirma que el domingo volverán las misas a Treviño. Por el momento se prepara y sabe que la primera tarea "y lo más difícil será explicar todos los cambios a la gente", aunque se resigna a "que se acatarán pero no lo entenderán".