scorecardresearch

Soles para instagram

S.F.L.
-

Las fincas de girasoles de la Bureba se convierten en la nueva atracción turística del verano y desde las oficinas de turismo atienden a viajeros interesados en acercarse hasta las parcelas para fotografiarse

Cantidad de turistas estacionan cada día sus vehículos a pie de carretera o en los pueblos de la comarca para ‘colarse’ en los campos de girasol. - Foto: S.F.L.

Nadie pone en duda el poder de las redes sociales a la hora de elegir un destino de viaje y no solo los millennials participan en la carrera de buscar los mejores fondos para las instantáneas de sus muros virtuales. Desde que la covid-19 disparase el interés por el turismo rural, la fiebre del selfi ataca a los campos de girasoles de la Bureba, que se han convertido en los escenarios más deseados de la zona en el mes de agosto. Niños, jóvenes -y ya no tanto- tratan de imitar lo que hacen otros en los medios, sobre todo a aquellos a los que consideran sus influencers de cabecera. 

De esta nueva tendencia en fotografía se han hecho eco las oficinas de turismo de la comarca, sobre todo la de Briviesca, cuyas empleadas declaran que al cabo del día reciben cantidad de llamadas preguntando sobre el fenómeno de una de las plantas más ‘fotogénicas’ del panorama nacional. «Esperamos que para los próximos días se acerquen grupos en autobús no solo para conocer la ciudad, sino para visitar alguna finca de girasol», explica Araceli. Los viajeros también aprovechan las paradas en las gasolineras o estaciones de servicio para informarse sobre la floración de esta singular planta. Víctor trabaja en la gasolinera de Oña y asegura que «hasta este verano nadie había preguntado por la ubicación de las plantaciones».

El granero de España, además de rodearse de cereal, también aglomera kilométricas explanadas de plantaciones de esta planta, y a pesar de que multitud de estas áreas lleven décadas cultivadas, fue el año pasado cuando los vecinos de los pueblos comprendieron que se trataban de unos atractivos turísticos más. De hecho, José Luis, un agricultor de Terrazos, declara que «no hay día en el que no paren coches de viajeros en los márgenes de la carretera dispuestos a observar detenidamente la flor y ya de paso, tirar unas fotos para el recuerdo». Él y sus colegas de profesión se muestran encantados del fenómeno fan que sus fincas viven y aclaran que los visitantes respetan las plantas. «Yo recomiendo donde se encuentran las más bonitas, declara Juan», otro labrador.

Sindy (cubana), Iadira (vallisoletana) y Gema (vasca), atraídas por la mezcla de los intensos amarillos y verdes de los campos mientras se dirigían de camino a su pueblo para pasar las vacaciones, decidieron quedar ayer para pasear entre las flores, y ya de paso crear algo de contenido para Instagram. «Jamás había visto unos girasoles de este tamaño», exclamaba la caribeña. «En mi país no los dejan crecer tanto y los venden muy pequeñitos. Me parece un paisaje digno de conocer, es muy hermoso» añade.

A estas alturas del verano pueden apreciarse fincas con girasoles de tamaños espectaculares y otros mucho más reducidos. Esto se debe a que el girasol generalmente se siembra a partir de finales de marzo y durante todo el mes de abril. Por ello, hay terrenos como el de Elías en el que el máximo esplendor de la flor puede observarse a finales de agosto y hasta los diez primeros días de septiembre.