El número de comercios crece a pesar de la crisis

A.C.
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Los comerciantes de Medina y Villarcayo achacan la caída de sus ventas al envejecimiento de la población, la venta on line o la economía, mientras las licencias han crecido de 395 a 406.

El número de comercios crece a pesar de la crisis

Los intentos por llamar la atención al cliente local y concienciarle de que apueste por los negocios de su pueblo y de la comarca se suceden entre los comerciantes de Medina de Pomar y Villarcayo. A las numerosas campañas con sorteos y ofertas que lanzan a lo largo del año, se han unido los recientes apagones durante tres fines de semana de marzo. En ambos lugares, el sentir generalizado es que las ventas no han parado de caer en los últimos años, ligeramente, pero en un descenso que no parece tener fin. En contraposición, el número de licencias de comercio al por menor ha crecido en ambas poblaciones desde 2013, según los datos de la Cámara de Comercio de Burgos. En Medina han pasado de 259 a 264 y en Villarcayo, de 136 a 142.

El textil y el calzado se ha mantenido prácticamente con 52 tiendas entre ambas localidades, mientras que las dedicadas a alimentación han caído en Medina, de 74 a 58, y crecido ligeramente en Villarcayo de 50 a 54. Por contra, han abierto otro tipo de establecimientos, entre los que se cuentan desde farmacias, ferreterías, herbolarios, papelerías o hipermecados, especialmente en Medina. Así pues, la mayor competencia debido al mayor número de establecimientos también se puede encontrar en el origen de los resultados cada vez menores del comercio. Hay quienes, con una experiencia de 25 años, como Reyes García, de Perfumería García, explica lo sucedido sobre la base de que «el paro ha llevado a muchas personas a abrir negocios y crearse su propio empleo».

Las hermanas Elena y Sara Martínez Miguel, titulares de la tienda de moda Angelo’s, coinciden en que ha crecido el número de comercios de ropa desde que ellas abrieron en 2002 y eso se nota. Ya entonces les advertían de que el comercio había dejado de ser un negocio floreciente, pero siempre trabajaron muy bien hasta que hacia 2015 comenzaron a notar un parón en sus ventas. El resultado es que para mantenerse admiten que «tienes que luchar y pelear más». Apostar por las redes sociales o abrir un outlet durante un mes y medio para liquidar el stock de viejas temporadas son algunas de sus apuestas, además de participar en las capañas de Ame.

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apagones. De forma generalizada, los comerciantes coinciden en el origen de la situación de sus negocios. Sufren los efectos de la venta por internet, la fuga de clientes que compran en Burgos o Bilbao. Pero a todo ello unen otra problemática que cada vez ensombrece más el futuro del medio rural, el envejecimiento de la población y su menor poder adquisitivo. Carolina Fernández, presidenta de la Asociación de Empresarios de Las Merindades (Ame), promotora de los tres últimos fines de semana de apagón en los comercios, admite que la participación ha sido escasa, en muchos casos, por despiste. La propietaria de Mercería Carol abrió en el año 2000 y recuerda con nostalgia los viernes y sábados en que se disparaban las ventas frente a las calles vacías que se ven ahora. «Las tendencias han cambiado y los clientes quieren comprar muy barato», sostiene. De ahí que las ferias de saldos que promueve Ame en Medina y Villarcayo y que este año podrían llegar a Espinosa, «son un éxito».

En el lado contrario está Eva Fernández Laviña, vicepresidenta de la Asociación de Comercio Local de Villarcayo (Acolvi), quien abrió su tienda hace un año y medio. Apuesta por la positividad y asegura estar muy contenta con la marcha del negocio, aunque admite que entre los 65 socios de Acolvi predominan los que han visto caer sus ventas. Para ella la clave es dejar de mirar a los clientes que vienen de fuera el fin de semana y «mantener y mimar a la clientela del pueblo y de la comarca». Lograr que valoren el trato personalizado es su receta. Cerca de ella, Reyes García ve muchos motivos para concienciar al ciudadano de que el comercio vital:«las calles están más iluminadas y más seguras, dan mayor valor a los inmuebles, consolidan empleo, dan servicios...».