Poza diseñará una ruta para visitar los almendros en flor

S.F.L.
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La Oficina de Turismo se encargará de desarrollar el proyecto y señalizar un recorrido de unos 4 kilómetros -de cara al año que viene- con idea de atraer más viajeros durante el invierno

La panorámica pozana destaca por el manto de flores blancas que cubre las ramas de los almendros en las últimas semanas de febrero y las primeras de marzo. - Foto: S.F.L.

La Oficina de Turismo de Poza de la Sal desarrollará para el próximo invierno una ruta de senderismo destinada a que todos los miembros de la familia puedan disfrutar del espectáculo de la floración de los almendros en el paraje de la villa salinera, localidad burebana que destaca por este curioso fenómeno de la naturaleza. El manto blanco que actualmente -y por poco tiempo- cubre la zona convierte al paisaje del municipio en uno de los más bonitos que se puede contemplar durante el mes de febrero en la comarca.
Fuentes encargadas de gestionar los recursos turísticos de la localidad afirman que, pese a que por el momento «solo sean ideas, estas se llevarán a cabo con total seguridad de cara al año que viene». La ruta se realizará a lo largo de un recorrido de unos cuatro kilómetros -desde las entradas y salidas del pueblo- e irá acompañada con señalización e información de cada zona. Además, desde la Oficina de Turismo declaran que la promoción por las «redes sociales y la página web tendrá que mejorar», un aspecto en el que ya se trabaja. Este proyecto persigue «atraer la atención de los visitantes» en una época en la que el turismo flojea en exceso y a la vez intentar que «los negocios no se vean obligados a cerrar entre semana o incluso definitivamente». Desde Turismo son conscientes de que sacar hacia delante este trabajo llevará tiempo pero consideran que ‘la ruta de los almendros’ resultaría un complemento perfecto para incluir en una visita a Poza.
Resulta curioso que en el entorno de la villa crezcan tantos árboles de esta especie -aunque se desconoce la cantidad- ya que en los pueblos limítrofes no se dan con tanta notoriedad. Los árboles se distribuyen de forma puntual en torno a la villa, desde río Homino pero a partir de la terraza que vuelve a subir hacia La Bureba, ya no hay apenas.
Los vecinos más longevos atribuyen este hecho a la existencia de un microclima. El terreno goza de sol durante todo el día y a la vez permanece resguardado de los vientos por la ladera del Castellar. Uno de ellos asegura que «la población ha disminuido con creces» por la falta de cuidado y por la tala para sacar leña. Declara que hasta los años setenta se recogía muchas almendras pero, a partir de entonces entró en decadencia total en paralelo al fenómeno del éxodo rural. «Antaño el fruto seco se vendía en La Rioja y en Reus. Marchaban camones repletos, los mayoristas lo compraban todo. Ahora por desgracia muy pocos se molestan en su cultivo», apunta.
campaña de concienciación. Su temprana y espectacular floración durante el mes de febrero, que varía en función de las diferentes variedades, ha hecho que sea un perfecto candidato para su cultivo también como árbol ornamental. Dentro de la programación del mes de marzo de la localidad desarrollada con motivo del 40 aniversario del fallecimiento de Félix Rodríguez de la Fuente (día 14), el domingo 29 se iniciará una gran plantación de esta especie en distintas zonas de la villa salinera.
Un entendido de frutales afirma que se trata de un árbol que «no requiere unos cuidados del todo exigentes y que se reproduce con mucha facilidad». El fin de esta actividad es lograr entre todos que uno de los árboles más característicos de Poza se haga con el paisaje del municipio y cada febrero la villa se vista con trajes de flores blancas.

FRUTOS A CAMBIO DEL MANTENIMIENTO DE UNA FINCA.

José Luis Padrones, pozano de 80 años, posee en una finca decenas de cerezos y almendros pero, con el paso de los años las labores de colección de la fruta le suponen un gran esfuerzo. Por ello, asegura que cualquier persona que esté interesada en cuidar la finca podrá llevarse todo el producto que se cultive. «Con que me deje unos pocos kilos para mí y algunos amigos me vale», declara.
Recuerda como antaño vecinos de la villa salinera cultivaban este árbol, del que, en sus mejores tiempos, se llegaban a recoger unos 200.000 kilos de almendras. Hoy en día, apenas cinco o seis personas cuidan de las plantas. La producción se utiliza para consumo propio y regalar y rara vez llegan a venderse algunas cantidades.
Sin embargo, al pozano le ha llamado la atención que en febrero se han acercado al municipio turistas con la intención de disfrutar del fenómenos de la floración de la especie. Poza se cubre de un manto blanco que durante unas semanas hacen del paisaje digno de admirar. Padrones se acuerda de cuando en el pueblo vivían 3.000 personas y cree que la promoción turística es importante para «mantener vivo los pocos servicios que quedan».