La pluma del Neandertal

I.L.H. / Burgos
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El espacio expositivo que inaugura el MEH en la primera planta ofrece una visión renovada de estos homínidos que, según los indicios, poseían una mente consciente y simbólica • Los restos de aves hallados en sus cuevas plantean la posibilidad de que

La reconstrucción del rostro de un neandertal lo representa con plumas, pieles, garras y pintura. - Foto: Ángel Ayala

En la cueva de Fumane, en el véneto italiano, han hallado junto a los restos óseos de neandertales alas y garras descarnadas de rapaces que no entraban en su dieta alimenticia. Los huesos de aves como quebrantahuesos, cernícalo patirrojo, paloma y chova piquigualda (todos ellos datados en torno a 44.000 años) conservan los cortes producidos por instrumentos de piedra, lo que indica que los neandertales los desarticularon con algún fin. A esa preguntan tratan de dar respuesta los investigadores con la exposición que inaugura el nuevo espacio que el Museo de laEvolución Humana dedicará en la primera planta a lo que han llamado «piezas únicas».
¿Para qué querrían los neandertales las plumas y las garras de estas aves? Matteo Romandini y Marco Peresani, investigadores del yacimiento italiano, sostienen que las utilizaban como adorno, como distinción o como la indumentaria de un chamán (en los yacimientos de neandertales parece haber evidencias de que individuos enfermos, heridos o en cualquier situación precaria eran atendidos por el grupo).
Ese apunte del adorno defendería la idea de que estos homínidos no eran ni tan brutos ni tan ignorantes como se les retrataba hace un siglo, cuando se les representaba con las rodillas flexionadas y el cuello inclinado hacia delante. Los investigadores italianos sostienen que poseían una mente consciente y simbólica, una mentalidad diferente a la del Homo sapiens, pero capaz de modificar el aspecto físico para utilizarlo como modo de comunicación no verbal y, por lo tanto, de usar una forma de lenguaje.
«Su hipótesis es provocativa, transgresora y rupturista. Pero se apoya en hechos y por eso la hemos elegido. En este espacio del MEHno queremos mostrar ideas ya conocidas, sino plantear nuevos debates y transgredir en la medida de lo posible. Queremos convertir el museo en un ágora, un foro para la discusión», relata Juan Luis Arsuaga, director del MEH.
Para recrear esta hipótesis que ofrece Una nueva visión de los neandertales, título de la muestra, el MEH presenta la reconstrucción científica del rostro de un homínido de esta especie ataviado con plumas como las que se encontraron en la cueva italiana. El autor de esta recreación es Fabio Fogliazza, para quien Carletto, como cariñosamente le ha denominado, llevaría el pelo rapado y en su cabeza portaría plumas de quebrantahuesos, paloma y chova piquigualda sujetas con tiras de piel de corzo. Las orejas están decoradas con cañones de plumas de paloma y se abriga el cuello con una piel de zorro, de la que cuelgan garras de águila. El rostro lo lleva pintado con almagre (rojo) y óxido de manganeso (negro).
El «neandertal emplumado» es la pieza central de una exposición que arranca con un homínido haciendo sobras chinescas con el fuego en el interior de una cueva. El espacio presenta también un vídeo del yacimiento de Fumane, esqueletos de buitre negro, quebrantahuesos y paloma, el cráneo de La Ferrassie (Francia)sobre el que ha trabajado Fogliazza, un esqueleto de neandertal, una réplica del enterramiento de Kebara (Israel), un vídeo sobre el cerebro humano y el uso de las plumas como adorno en la actualidad.
«Es una exposición simpática y atrevida con la que queremos agitar las aguas del mundo académico y científico, ya que estará abierta cuando se desarrolle el Congreso de Prehistoria», añade Arsuaga.