Un siglo de vida y 74 años en la misma dirección

S.F.L.
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Juan Marroquín tuvo doble celebración este miércoles: sopló cien velas y festejó su aniversario de boda junto a su mujer y su hija

Julia Cornejo y Juan Marroquín pasan desde hace años los inviernos en Burgos y el resto del año en Calzada. - Foto: Patricia González

A estas alturas del año, Juan Marroquín debería estar junto a su mujer, Julia Cornejo, en Calzada de Bureba, su pueblo, en el que tal día como ayer de hace 74 años se dieron el sí quiero. El estado de alarma ha provocado que el matrimonio no pudiese celebrar como se merece una fecha tan destacada en el calendario, que coincide además con los 100 años del patriarca. Un siglo de recuerdos hoy confinados en la casa de su hija en Burgos, donde el centenario recibió la felicitación de familiares y vecinos a través del teléfono y de la ventana.

La situación actual ha impedido que sus dos hijos, sus cuatro nietos y sus dos biznietos le pudieran dar la sorpresa preparada por su siglo de vida en la localidad burebana. Este vecino, natural de Fuentebureba pero residente en Calzada, es un testimonio vivo de las penurias y el hambre de la Guerra Civil, periodo en el que formó parte de la Quinta del Biberón. También vivió y padeció los efectos de la Primera Guerra Mundial y del transcurrir de 40 años de dictadura franquista. Ahora, le toca sufrir otra situación insólita y sin precedentes: la clausura.

La avanzada edad no le impide acordarse de todos esos momentos, algunos buenos y otros no tanto y a día de hoy guarda en sus recuerdos el número de registro en el frente: el 775775. En la actualidad existe la posibilidad de contactar con las personas a través de los teléfonos, con vídeollamadas, pero cuando a los 18 años abandonó su hogar para ir a las trincheras podían pasar meses hasta recibir una carta de sus padres. «Así es como nos comunicábamos por aquel entonces, ahora resulta todo más sencillo», declara el centenario. De regreso al hogar conoció a su mujer y contrajeron matrimonio en Calzada, donde han vivido con sus dos hijos, María Julia y José Luis, y trabajaron como agricultores.

La pareja contrajo matrimonio hace 74 años en la iglesia de la localidad burebana y se dedicó a la agricultura.La pareja contrajo matrimonio hace 74 años en la iglesia de la localidad burebana y se dedicó a la agricultura. - Foto: Patricia González

Juan cuenta con una salud de hierro y una memoria prodigiosa. Derrocha energía y durante el confinamiento está echando de menos sus paseos diarios. No así Julia, de 94 años, por sus problemas de movilidad. «El confinamiento lo llevan bien, se han adaptado perfectamente y mi padre se acuerda algo más de la calle», afirma su hija.