La crisis vírica amenaza con aumentar los desahucios

ADRIÁN DEL CAMPO
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Los lanzamientos practicados en Aranda han descendido en los últimos años hasta bajar a los 30 en todo 2019. Los despachos especializados temen que muchos inquilinos no se puedan acoger a las ayudas públicas

Es fácil encontrar carteles de ‘se vende’ en las calles de Aranda de Duero. - Foto: A. del Campo

Aranda de Duero lleva años acumulando una desescalada en el número de desahucios realizados. Desde 2016 la tendencia es descendente, entonces fueron 87 los lanzamientos practicados, en 2017 se redujeron a 36 y en 2018 a 32, así hasta llegar a 2019. En el pasado año se registró la cifra más baja desde 2013, último ejercicio del que se ofrecen datos en la web del Consejo General del Poder Judicial. Así, en 2019 fueron 30 los desahucios contabilizados en la capital ribereña.

El despacho de abogados José Ramón Arroyo Esgueva, uno de los especialistas en ejecuciones hipotecarias de Aranda, confirma los datos y declara que la tendencia era descendente. Línea que, afirman, se seguía en los primeros meses de 2020, en los que apenas ha habido lanzamientos. Sin embargo, la llegada del coronavirus y sus efectos sociales y económicos amenazan con girar los buenos datos de los últimos años. El titular del bufete, José Ramón Arroyo, apunta que el COVID-19 va a repercutir en los desahucios aunque el Gobierno haya modificado la ley para evitarlos durante este estado de alarma.

"Entiendo que las ayudas, mirando un poco el decreto, se refieren a personas más vulnerables. Va a haber mucha gente que no cumpla ese criterio y que no va a poder pagar", declara el letrado. José Ramón Arroyo se refiere a "la gente de clase media-baja, que va a tener dificultades. Seguramente esta gente no tenga derecho a esas ayudas. Va a haber ahí problemas…". Ante esta posible situación futura, la recomendación del abogado es que siempre se opte por "una negociación entre arrendador y arrendatario, para que no tengan que ir al juzgado, intentar que se vayan pagando las rentas, establecer plazos… Salvo que des con uno que no quiera realizar los pagos y se acoja a que no puede. Habrá que diferenciar entre el que no quiere pagar y el que no puede".

En este punto, el especialista reconoce que el escenario "cambia" cuando se trata de una relación entre entidad bancaria e hipotecado. "Esa negociación es más complicada", incide para acto seguido explicar: "Entre banco e hipotecado creo que es un tema más estrictamente legal, de las posibilidades de los bancos de que puedan desahuciar por impagos, tener que esperar un año de impagos de cuotas o los tramos que se establezcan. Es diferente...". Una relación que aleja de la existente entre "el que tiene alquilado su piso y quiere cobrar porque para él es una ayuda, pero a la vez el inquilino no puede pagar. Ahí tendrá que haber una mediación entre intereses de ambas partes".

Dentro de los 30 desahucios ejecutados durante el pasado año 2019, la mayoría fueron consecuencia de la ley de arrendamientos urbanos. 20 de los 30 lanzamientos practicados se realizaron sobre viviendas en régimen de alquiler. Por su parte, ocho desalojos fueron a raíz de ejecuciones hipotecarias. Los dos restantes se debieron a otras razones no especificadas en la web del Poder Judicial. Estas cifras responden a la media de los últimos ejercicios, donde siempre han sido más los desahucios en pisos de alquiler.

José Ramón Arroyo relaciona el descenso de lanzamientos con la mejora de la economía de los últimos años y que se ha visto frenada drásticamente por el coronavirus. El abogado detalla que la mayoría de los desalojos se daban en bares o locales comerciales y que en viviendas se debían a excepciones como  "gente que no quería pagar o satélites que están aquí, luego se van a otro piso, luego a Burgos…".