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Sotresgudo amplía la oferta para autocaravanas en Burgos

P.C.P.
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La búsqueda de espacios al aire libre anima a los ayuntamientos a adecuar áreas en suelo municipal, aunque con pocas plazas para evitar masificaciones

Imagen del área para autocaravanas de Santa María del Campo. - Foto: Alberto Rodrigo

La oferta de plazas de estacionamiento para autocaravanas se ha duplicado enBurgos en poco más de un año, en buena parte por efecto de la pandemia y de los cambios de hábitos de los turistas, que buscan espacios naturales abiertos y zonas menos masificadas.En abril de 2020 apenas había una decena de áreas acondicionadas para tal fin en espacios públicos rurales, con 167 plazas, mientras que este verano comienza con más de 300 y previsión de crecimiento antes de que concluya 2021. 

Se palía así en cierto modo el déficit de espacios para un tipo de viajero que en comunidades como Cataluña encuentra un sinfín de opciones y oportunidades. Sin ir tan lejos, Palencia lleva muchos años de ventaja e incluso su diputación tiene una línea específica de subvenciones a ayuntamientos «para realizar actuaciones de adecuación y conservación de áreas de servicio o de acogida para autocaravanas, con la finalidad de mejorar las áreas existentes en la provincia, dada la importancia del turismo itinerante a nivel nacional e internacional y el importante número de áreas que tiene la provincia», explican.

Sotresgudo ha sido el último de los municipios burgaleses en dar un paso adelante e invertir parte del dinero de Planes Provinciales en la creación de un área de autocaravanas en unas antiguas eras en desuso, que se rodeará de una zona verde y de recreo con 4 mesas, bancos, papeleras y unos árboles (prunus, tilos, arces y robinias) para dar sombra y que la estancia sea más atractiva.

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Yolanda Santamaría, alcaldesa del municipio, reconoce que con la pandemia se ha notado un incremento de «gente que se mueve más por su cuenta», si bien en el caso de Sotresgudo también influye su pertenencia al territorio del Geoparque de las Loras, que desde que se incluyó en la red de la Unesco no ha cesado de aumentar el número de visitantes y su proyección turística nacional e internacional.«La proximidad a la Peña Amaya» hace de la localidad un emplazamiento muy atractivo para «una parada en el camino», más en una zona con pocos espacios para ello.«Cuando nosotros lo planteamos no había ninguna área más en la comarca», apunta Santamaría, para reconocer que Villadiego se les ha adelantado durante el periodo de tramitación administrativa. 

En cualquier caso, los proyectos serán una realidad antes de que concluya este año.Ya han sido adjudicado a las empresas Pismaver y Viveros Pisuerga, que comenzarán las obras tras el verano. El diseño del área está pensado para entre 6 y 8 boxes, como mucho, no por problemas de espacio sino como filosofía. «No queremos que se masifique», apunta Santamaría, que no obstante cree que esta nueva dotación puede ser un aliciente para que alguien ponga un pequeño negocio de alimentación o se amplíe alguno de los pocos que conservan en el municipio. «Nos está costando mucho mantener los servicios y la población», confiesa la alcaldesa, para reconocer que el número de empadronados ha subido ligeramente durante la pandemia. 

Menos de 15.000 euros. También anima a los ayuntamientos a apostar por las áreas de autocaravanas el coste no muy elevado de las obras de acondicionamiento. Por ejemplo, el proyecto de Sotresgudo está presupuestado en 14.340,92 euros, a los que se añaden los 32.774 de la zona verde (ya que instalará riego automático con aspersores y colocarán más de 1.300 metros de lona geotextil para evitar que salgan malas hierbas en lo que se plante).

Las inversiones de otros municipios son muy similares, en función también de la superficie y el número de plazas.Por ejemplo, Tardajos adjudicó la construcción en octubre por algo menos de 13.000 euros y a Villadiego le costó 16.500 euros ponerla en marcha el verano pasado.

Una vez ejecutadas, deben definir su normativa de uso. Algunos municipios optan por dejar total libertad y que sea el propio tipo de turismo el que se autorregule.En otros casos, fijan una estancia máxima, habitualmente 72 horas. Los consistorios no se muestran partidarios de cobrar, salvo aquellos que optan por la gestión en concesión de las áreas más grandes.