Los embalses, al máximo de capacidad del último lustro

H.J.
-

Arlanzón y Úzquiza suman casi 85 hectómetros cúbicos, el mejor dato para un mes de abril desde 2015 y habiendo dejado olvidada por completo la gran sequía que disparó las alarmas hace dos años

Los embalses, al máximo de capacidad del último lustro - Foto: Jesús J. Matías

Hace poco más de dos años el panorama era muy preocupante. Después de una época de sequía especialmente dura, los pantanos que abastecen a la capital burgalesa y de los que depende también el regadío de muchas tierras de la provincia presentaban los peores niveles desde 1995, con menos de 30 hectómetros cúbicos entre los dos (su capacidad conjunta llega a los 97) y unas perspectivas muy poco halagüeñas tras un otoño y un arranque del invierno paupérrimos en cuanto a precipitaciones.
De repente la naturaleza, caprichosa en el exceso y el defecto, cambió su ciclo y empezó a regalar a los campos y a las montañas con lluvia y nieve y en un par de meses la situación cambió por completo hasta alejar el fantasma de las restricciones.
Ahora, cuando con motivo del 1 de abril se reinicia la campaña de regadíos que siempre es una importante referencia porque los campos consumen enormes cantidades de líquido, los pantanos que abastecen a la provincia de Burgos se encuentran en unos niveles sin precedentes a lo largo de los últimos cinco años. Úzquiza y Arlanzón acumulan conjuntamente casi 85 hectómetros cúbicos y eso no se veía en el cuarto mes del año desde 2015.
En concreto, la cifra de 82,8 (que data del 6 de abril y probablemente se irá incrementando en las próximas mediciones gracias al deshielo) es superior a los 76 del año pasado y también a los 77,7 que marca el promedio de los últimos diez años.
Esta circunstancia se repite si nos centramos únicamente en el caso de Úzquiza, el más grande de los dos embalses burgaleses y el que siempre determina el verdadero estado de las reservas capitalinas, que no solo proporcionan el agua potable para la población sino el también imprescindible abastecimiento para la industria, una gran consumidora. En su caso, los 63,4 hectómetros existentes son claramente superiores a los 58,5 del año pasado por estas mismas fechas y a los 56,8 de lo que venía siendo normal.
En cuanto a los datos del pantano de Arlanzón, mucho más pequeño (es uno de los de menor tamaño de toda la cuenca del Duero, a día de hoy tiene casi 20 hectómetros, muy cerca de los 20,9 de la media de la última década, cuando el año anterior se quedaba en 17,5.
El porcentaje de almacenamiento de los pantanos burgaleses, que es del 85,4 por ciento respecto a su capacidad teórica, calca con una ínfima diferencia de una décima el que se registra en toda la Confederación Hidrográfica donde se llega al 85,5%. El año pasado el tanto por ciento se limitaba al 78,5% mientras que el decenio anterior había arrojado un promedio rondando el 80 por ciento.
los ahorros del otoño. El buen estado de los pantanos burgaleses es el resultado de las lluvias registradas a lo largo del otoño de 2019, puesto que el invierno ha sido seco y lo que va de primavera simplemente se limita a cumplir las expectativas.
La Agencia Estatal de Meteorología ofrece en su página web, con datos abiertos a cualquier ciudadano, lo que denomina como ‘Análisis Estacional’ En él se comprueba que la precipitación acumulada en Burgos en el periodo diciembre-febrero a lo largo de la treintena 1981-2010 fue de unos 135 litros por metro cuadrado, mientras que en este último invierno no hemos llegado a los 100.
Por el contrario, el periodo septiembre-noviembre fue extraordinariamente húmedo, puesto que se superaron los 210 litros cuando lo normal habría sido quedarse en los 150. La primavera de 2019 (marzo-mayo) también fue seca, aunque no tanto, puesto que cayeron 120 litros frente a los 150 de media del periodo de referencia, y en la actual estamos en una tendencia lígeramente húmeda, con unos 60 litros acumulados hasta el 5 de abril mientras que lo normal sería tener alrededor de 45 (siempre en número redondos, puesto que la información pública de la AEMET no permite mayor precisión).