Gobernar en la prórroga

SPC
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El Ejecutivo pretende utilizar la Diputación Permanente del Congreso para aprobar un arsenal de decretos de carácter social en plena precampaña y con las Cortes disueltas

Gobernar en la prórroga - Foto: David Mudarra

Como ese gol en el último minuto de la prórroga que da una victoria inesperada que no había sido posible firmar en los 120 minutos anteriores del partido. Así confía el Gobierno en sacar adelante distintas medidas recogidas en los Presupuestos que el Congreso tumbó, precipitando con ese rechazo el fin de la legislatura y el adelanto electoral. Esta maniobra, que llega en plena precampaña para las generales, ha puesto en pie de guerra a la oposición, que arremete contra el Ejecutivo por querer imponer su programa «a golpe de decretazo» y cuando su tiempo ya está acabado.
Lo anunció ayer veladamente la portavoz socialista en la Cámara, Adriana Lastra, al asegurar que la intención del Gabinete de Pedro Sánchez es cerrar algunos de los asuntos a los que se comprometió y que no ha podido sacar adelante durante sus ocho meses en La Moncloa. La fórmula elegida sería la de aprobar un arsenal de decretos ley en el último Consejo de Ministros que se celebre antes de la convocatoria electoral, para que, posteriormente, estas medidas sean validadas por la Diputación Permanente, que es el único órgano que queda activo en el Parlamento al disolverse las Cortes. Ambas herramientas, según la Constitución, se deben utilizar solo para «cuestiones urgentes», pero el Ejecutivo socialista considera que esta premisa se cumple. 
 De esta manera, además, el PSOE sorteará el bloqueo que la mayoría del PP y Ciudadanos ha utilizado en la Mesa de la Cámara para tumbar iniciativas del Ejecutivo. En la Diputación Permanente, la representación se hace en proporción a la existente en Congreso y Senado, por lo que los socialistas solo necesitarían el apoyo del bloque de la moción para sacar adelante sus propuestas. De momento, Podemos, ERC, PDeCAT, PNV y Bildu se mostraron abiertos a dar su apoyo al Gobierno en la aprobación de medidas de carácter social, como pueden ser aspectos sobre pensiones, la revisión de la reforma laboral, un plan de choque contra los parados de larga duración o el control de precios de los alquileres por parte de los Ayuntamientos.