La superviviente 664

P.C.P.
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La familia de María Neila, nacida hace 98 años en Canales de la Sierra y residente durante décadas en Canicosa, celebra su regreso a la residencia Virgen de la Guía de Quintanar tras recuperarse del contagio por el virus en el HUBU

María Neila - Foto: DB

Nacida en Canales, casada en Canicosa y residente en Quintanar. De apellido Neila y con dos hijos -el tercero falleció en un accidente hace años- vecinos de Vilviestre. Serrana y pinariega por todos los costados. Esa fortaleza natural y esa ración de oxígeno extra que se respira en esta comarca a caballo entre Burgos, La Rioja y Soria ha podido ayudar a que María se convierta en la superviviente 664 al nuevo coronavirus.
Los datos de las altas hospitalarias se actualizan a las 8 de la mañana en el parte de situación que todos los días facilita la Junta de Castilla y León. Según el de ayer, los facultativos de los tres centros médicos de Burgos habían dado 663 desde que comenzó la pandemia. A la familia de María la buena nueva le llegó unas horas después de que se cerraran esas cifras. Tras pasar dos semanas ingresada en el Hospital Universitario de Burgos, la matriarca había superado la enfermedad y podía regresar a su querido Pinares, a sus 98 años recién cumplidos.
A los hijos y nietos de María Neila tampoco les ha extrañado que ella haya sido más fuerte que el COVID-19. Era ya una octogenaria cuando pisó por primera vez el hospital y allí ni siquiera tenían su historia clínica. Y cerca de la centena aún se defiende con el andador. «No ha estado muchas veces enferma», explicaba su hijo Ángel por teléfono ayer por la tarde, mientras esperaba la llamada de la residencia Virgen de la Guía de Quintanar de la Sierra para que le confirmaran la hora a la que su madre -que todavía necesita oxígeno- tenía previsto llegar desde Burgos. «Nada más para verla llegar, porque no podemos entrar hace mucho, está cerrado a cal y canto», detalla en referencia al geriátrico, en el que al parecer ha habido casos de contagios también entre su plantilla.
La nonagenaria ha estado dos semanas ingresada en una planta del HUBU, aunque sus allegados nunca han llegado a temer por su vida. «Todo el tiempo nos han dado esperanzas y ha evolucionado bien», detalla Ángel para agradecer la información que les ha facilitado el hospital. «Todos los días nos ha llamado el médico», recalca. Pero a buen seguro, el contacto que más energía le ha insuflado a María Neila ha sido la videollamada en la que, gracias al personal sanitario, pudo ver a su nieta, residente en Barcelona.
María no tuvo los síntomas más típicos de la infección por nuevo coronavirus. Ni febrícula, ni tos. En su caso, solamente le dolía la tripa. «La llevaron a Burgos porque no se encontraba bien. Nosotros no se lo detectamos pero, según estamos...», aventura Ángel. La prueba en el HUBU confirmó su positivo y comenzaron los temores, aunque no llegaron a pensar en lo peor porque «ningún día nos daban malas noticias», explica Ángel. «Miedo tenemos todos, independientemente de la edad. Sabemos que se puede salir o no, pero no hay que pensar en lo malo», concluye a modo de lección. Una más, la que les ha dado su madre a todos.