Óscar González: «La USAL debe contribuir al bienestar del entorno»

SPC
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Óscar González, economista y matemático, lleva cuatro años al frente de la Fundación General de la Universidad de Salamanca (USAL), desde donde aboga por reforzar las relaciones universidad-empresa y aumentar la difusión del conocimiento científico

Óscar González Benito, director de la Fundación General de la USAL. - Foto: David Arranz

Óscar González Benito lleva cuatro años al frente de la Fundación General de la Universidad de Salamanca. Asegura que está orgulloso de haber revitalizado el posicionamiento de la entidad, sobre todo cubriendo la brecha entre la Universidad y el resto de la sociedad. Considera que la institución tiene que devolver, como servicio público que es, todo el apoyo que recibe de su entorno, promoviendo las relaciones universidad-empresa.
¿Estos años de crisis han servido para reforzar la colaboración universidad -empresa?
El interés principal que tengo es potenciar las relaciones con el entorno, sobre todo el empresarial. Somos un servicio público y generamos un conocimiento que tenemos que transferir a la sociedad. De ahí, que lo que más me importe sea esa implicación con el entorno social, proyectos de cooperación, estimulación de actividad empresarial , transferencia del conocimiento y, en definitiva, que la Universidad contribuya al enriquecimiento y al bienestar del entorno. A pesar de las limitaciones que ha supuesto el periodo económico que estamos atravesando, hemos mantenido una línea de actividad muy potente. Ahora mismo acabamos de firmar la gestión del nuevo programa T-CUE, el de transferencia de conocimiento Universidad-Empresa de la Junta. Hemos mantenido una trayectoria ascendente en la gestión de prácticas para titulados universitarios en el tejido empresarial, y nuestros cursos tienen cada vez más demanda, es decir, que todos los indicios son positivos.
¿Cuáles son las principales demandas de los graduados?
Estamos trabajando la formación a la demanda, pensando, no solo en lo que demandan los estudiantes, sino en lo que demandan las empresas. También, trabajamos mucho en el mercado latinoamericano y tratamos de desarrollar formación para este tipo de mercado. Por ejemplo, actualmente estamos poniendo en marcha un proyecto para la formación del campesinado en la población rural colombiana, y lanzando programas de capacitación para funcionarios públicos en aquel país, y uno para la nutrición clínica en los hospitales y colegios de Panamá. En ámbito local estamos potenciando nuestros cursos en Derecho y programas vinculados al ámbito sanitario, ya que disponemos de títulos propios en audiología, odontología, ortopedia y neurociencia, pero sobre todo volcados en las peticiones que surgen también desde el tejido empresarial que demanda este tipo de formación.
¿Cuáles son los proyectos más destacados en España?
Trabajamos con dos grandes departamentos. Uno es el de Formación y Congresos y el otro es el de Universidad-Empresa. En el ámbito de la educación, los cursos más emblemáticos y con una mayor trayectoria son los de especialización en Derecho, y ya vamos por la edición 37. Se celebran dos al año y atraen a cerca de 500 estudiantes, principalmente latinoamericanos, que vienen a formarse a Salamanca, con todo el impacto social y económico que eso supone para la ciudad. Otra rama especializada que desarrollamos son los cursos de carácter biosanitario -como los de ortopedia, odontología, neurociencia y audiología,- además de celebrar cursos a medida. En el área de congresos también damos soporte a eventos de todo tipo. Por ejemplo, la Junta nos ha encomendado la organización del Congreso del Español que se celebrará a finales de septiembre y principios de octubre. Aunque académicamente lo lidera la Facultad de Filología, la Fundación será la que lleve su gestión.
¿Qué papel jugará la Fundación en el VIII Centenario de la Universidad?
El año 2018 será una gran oportunidad. La Fundación podrá jugar un papel muy relevante dando soporte a los congresos, eventos y foros que puedan celebrarse en Salamanca con este motivo. De hecho, hay organizaciones que, teniendo como horizonte el 2018, ya están haciendo sus propuestas para traer a Salamanca encuentros diversos, y desde la Fundación ya notamos el movimiento que se está creando en ese sentido. Pero el VIII Centenario de la USAL no solo debe servir para las actividades que se organicen ese año, sino también para poner en marcha programas que se mantengan y estabilicen para lograr generar una riqueza que permanezca en el tiempo. Somos optimistas y pensamos que será un gran año para dar más visibilidad a la Universidad de Salamanca.