Fin a la vendimia con uva de calidad y 94 millones de kilos

I.M.L.
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La mayoría de las bodegas de la DO Ribera del Duero dan por concluida la recepción de la materia prima para la añada 2019, sobre la que los expertos apuntan que será para recordar

La climatología ha permitido realizar las labores de vendimia sin muchos contratiempos.

Después de 36 días de trabajo en los viñedos, el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero ha dado por concluida la vendimia de 2019 con una cifra provisional de uva recogida de 94.384.006. Una cantidad que aún aumentará algo ya que restan algunas bodegas residuales que aúno no han cerrado definitivamente la entrada de uva en sus instalaciones.

Esta cifra supone un 25% menos que la anterior vendimia, que fue la segunda más cuantiosa en la historia de la DO, pero no está lejos de la media de la última década en esta zona de calidad vitivinícola, que es de 95 millones de kilos. Aunque algunas voces habían pronosticado una campaña mayor, aventurando una cifra final de 115 millones de kilos, la escasez de lluvia ha mermado el tamaño de las bayas, reduciendo el grosor de las mismas y, por lo tanto, el peso final de lo cosechado.

Las fechas centrales de esta vendimia, que comenzaba oficialmente el pasado 12 de septiembre, se han concentrado entre el 25 de ese mes y el 9 de octubre, cuando se superaron los seis millones de kilos de uva recogidos en esa única jornada. A partir de ese momento, la cantidad diaria recogida empezó a descender hasta llegar al pasado jueves con tan solo 225.459 kilos recolectados.

El menor registro hídrico en el territorio de la DO ha reducido la cantidad pero no la calidad, ya que un menor contenido de agua en las uvas hace que sus propiedades se concentren más, dando pie a unos colores más intensos y una mayor carga de azúcar, que en los futuros vinos se traducirá en una mayor longevidad. Con esta materia prima, los viticultores y enólogos de la DO comparten la opinión generalizada de que esta añada puede ser una de las que queden en los registros de Ribera del Duero como excelente, siempre y cuando se sepa tratar la uva en bodega, entendiendo sus necesidades a la hora de envejecer.

Esta vendimia es la primera en la que el sector ha mirado las cepas de la variedad albillo mayor como algo más que un complemento para elaborar tintos y rosados, ya que la inclusión de los vinos blancos en Ribera del Duero con este tipo de uva ya es oficial. El año pasado entraron en las bodegas un total de 681.840 kilos de uva de esta variedad, lejos del millón de kilos de albillo que ronda la media de los últimos diez años. Habrá que esperar a ver los datos que ofrezca el Consejo Regulador de la DO en su informe definitivo de campaña para constatar cómo ha sido la campaña para este tipo de uva y tener también una pista para saber si las bodegas van a apostar por elaborar blancos Ribera.

El otro parámetro que valora en la vendimia es el estado sanitario de la uva. En esta ocasión, favorecido por la falta de humedad y con días soleados tras las lluvias de septiembre, el riesgo de hongos típicos en Ribera del Duero se minimizaba y la salubridad de las bayas ha sido uno de los detalles que han destacado todos los implicados en la recogida del fruto de las cepas.