Deberes a domicilio, la cara más sabia del confinamiento

S.F.L.
-

Los operarios municipales de Oña reparten los libros del tercer trimestre a 11 alumnos que les habían dejado en el centro escolar

José Gómez, el alguacil oniense, entrega los libros en casa de Álvaro Linaje. - Foto: DB

Algunos alumnos del Colegio Público San Salvador de Oña se han encontrado estos días con bolsas en las puertas de sus casas. Una estampa similar a la que se repite cada 6 de enero, cuando los Reyes Magos visitan cada hogar. Sin embargo, en este caso, los regalos no iban envueltos ni tampoco ha sido necesario dejar el zapato con el nombre por la noche. Unos presentes un tanto diferentes que harán del confinamiento más entretenido.
La colaboración aflora cada día en cada rincón y en este caso el remitente de los paquetes no es Melchor, Gaspar ni tampoco Baltasar, sino José Gómez, el alguacil de Oña, que se ha encargado de repartir a once niños los libros del tercer trimestre que se habían quedado en el centro educativo.
Cristina, una de las cinco docentes y la única que permanece en la villa condal confinada,  con el permiso necesario, se desplazó hasta el colegio siguiendo las medidas de seguridad establecidas y preparó las bolsas que trasladarían los ejemplares. Una vez terminada la labor, los paquetes se depositaron en el patio de la escuela, donde a continuación el alguacil y otro operario municipal acudieron para recogerlos y entregarlos, también a los niños que residen en otras localidades.
Mónica Pereda es madre de Álvaro -de nueve años- y agradece la importante labor que están realizando los profesores y a los operarios municipales. «Vivimos en un pueblo pequeño y es importante que nos ayudemos los unos a los otros», afirma. Raquel Alonso, madre de Naia -que está en educación infantil- asegura que las docentes «nos dan muchas facilidades».
Con el fin de garantizar el ejercicio del derecho a la educación, el centro oniense ha seguido todas las directrices marcadas por el Gobierno «no solo día a día sino prácticamente a cada hora, porque los cambios y adaptaciones se producen con una continuidad incierta», declara Beatriz Galán, la directora del colegio.
Por acuerdo de la dirección y del equipo docente el curso escolar continúa como se ha venido haciendo desde que estallase el estado de alarma generado por el coronavirus. Las cinco profesoras comunican a través del correo electrónico o videollamadas el contenido de la semana. Además, todos los padres, madres o tutores de los cuarenta alumnos disponen de un número de teléfono al cual se pueden dirigir para cualquier duda o necesidad. «Una vez recibimos la llamada esta se devuelve para que no suponga coste alguno para las familias», manifiesta Galán.
Las tutoras envían la programación semanal organizada por áreas y por días para que después los alumnos realicen las tareas a su ritmo según las características particulares de cada uno. La devolución de los trabajos terminados la envían por email o con una fotografía por WhatsApp.