El enlace que da aire

G.G.U.
-

Un burgalés que trabajó en Tesla activó una cadena de contactos entre amigos al enterarse de que el fabricante de coches eléctricos donaba respiradores no invasivos para incluir a Burgos. En cuestión de días llegaron 20 al HUBU

Intensivistas del HUBU agradecen a Tesla su donación, que llegó en un momento de mucha presión asistencial en Burgos. - Foto: DB

El burgalés Alberto Gutiérrez no quiere protagonismo alguno en este texto, pero es inevitable empezarlo mencionándolo, porque han sido su iniciativa personal y sus contactos los que han hecho posible que el fabricante de coches estadounidense Tesla haya donado una veintena de respiradores no invasivos al HUBU. Una ayuda que ha permitido mantener en planta a personas a las que la infección por coronavirus estaba impidiendo respirar por sí mismas y que, sin estos equipos, habrían tenido que ser intubadas en la UCI, con todo lo que eso conlleva.

La cadena comenzó en Twitter, cuando Gutiérrez vio que la compañía liderada por Elon Musk en Silicon Valley se ofrecía a donar estos equipos a hospitales que los necesitaran con urgencia. Se da la circunstancia de que él vive en California, ha trabajado en Tesla y que por motivos personales no solo estaba al tanto de que el HUBU había implorado a la Junta veinte respiradores, sino que tenía amigos en el hospital. Así que rápidamente buscó en su agenda a sus contactos en Tesla y uno de ellos, el también español José del Corral, le dio acceso directo al grupo que gestionaba las donaciones, la mayoría hacia hospitales de Nueva York. 

Al mismo tiempo, movilizó a su amiga Rocío Zambrano, cirujana en Burgos, que se entusiasmó por el tema y se lo comunicó al servicio de Medicina Intensiva. Los únicos requisitos eran que hubiera una urgencia asistencial y que el hospital de destino estuviera en un área geográfica accesible para la firma de coches eléctricos.  Ahora, Zambrano recuerda que "en Tesla contactaron de inmediato con nosotros; en tres o cuatro mails nos pidieron detalles y necesidades del hospital y, a partir de ahí, fue inmediato: en 72 horas los equipos estaban en España. Y completos, con todos los componentes". 

Después, la compañía suministraría otros tantos al hospital de campaña montado en Ifema (Madrid); dos donaciones que llaman la atención entre el largo listado de hospitales receptores de equipos, algunos tan prestigiosos como el Monte Sinaí de Nueva  York.

"Contar con estos equipos es una ayuda inmensa", dice Zambrano, enfatizando el adjetivo y explicando que, al no requerir intubación del paciente, se pueden utilizar en planta y no solo evitar traslados a la UCI -con mucha presión asistencial cuando se recibió este material- sino que se puede ofrecer una alternativa terapéutica menos agresiva a unos enfermos muchas veces vulnerables por su edad. "Es una ayuda importantísima, por eso la buscaba tanta gente y por eso se hablaba de las máscaras de buceo del Decathlon, persiguen el mismo objetivo", explica la cirujana por teléfono.

Todos los equipos son nuevos y comprados por la empresa californiana, que después de hacer estas donaciones transformó algunas de sus líneas de producción para fabricar respiradores. "Ha sido algo espectacular por la generosidad, la rapidez y la agilidad del proceso", insiste la cirujana, sin olvidar su agradecimiento hacia los dos españoles que han hecho de enlace. "Anduvieron muy rápidos y muy avispados para que pudiera llegar a Burgos", añade. 

En el momento en el que Tesla suministraba estos 20 equipos "en cuestión de días", la Administración española manifestaba su impotencia ante la aparente imposibilidad de proveer a las ucis de los hospitales de los materiales que urgían. Los 20 respiradores implorados por el HUBU llegaron cuando el momento de mayor presión hasta la fecha había pasado y, de hecho, al final fueron al complejo asistencial de Soria, porque en ese momento hacían más falta allí. Tesla contribuyó a aliviar la carga del HUBU en un momento muy tenso, dando más opciones terapéuticas a pacientes y profesionales.