Billete al futuro

J.M.
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Billete al futuro - Foto: Alberto Rodrigo

La Fábrica Nacional de Moneda y Timbre inaugura su nueva máquina de papel. Un proyecto en el que se han invertido 27 millones de euros y que garantiza la viabilidad de la planta burgalesa

No era 2014, aun con la crisis demasiado presente, el mejor año para asumir inversiones millonarias. Pero si algo necesitaba la planta burgalesa de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (FNMT) era de una inyección económica fuerte para que sus instalaciones, que empezaban a ser víctimas de la obsolescencia, estuvieran a la altura del salto tecnológico que exigía el mercado. El director de la factoría, Antonio Olmos, recordaba este momento y le agradecía a su superior, el director general de la FNMT, Jaime Sánchez Revenga, que apostara por la nueva máquina de papel que ayer se presentó a la sociedad burgalesa tras un desembolso de casi 27 millones de euros.
Sánchez Revenga devolvió el piropo al reconocer el trabajo y el esfuerzo que tanto Olmos como el resto de la plantilla han realizado en los últimos años para que Burgos tenga una máquina que permitirá elevara la producción de papel moneda de alta seguridad de 1.900 a 3.200 toneladas anuales. Agradeció la meticulosidad de «un proyecto muy complejo», en el que presupuestariamente se han ajustado al milímetro a los gastos inicialmente previstos (algo cada vez menos común), y recordó que esta inversión servirá para atender nuevos mercados internacionales a los que antes no se podía acceder ni por volumen, ni por capacidad para fabricar en determinados formatos.
Cabe recordar que el aumento de la capacidad productiva de la planta de Burgos ha provocado que la FNMT haya decidido redoblar su apuesta por el exterior con la apertura de una oficina comercial en Filipinas y otra en Perú.
Si bien es cierto que la presencia internacional de la FNMT es histórica (sirva como un ejemplo reciente que en los últimos meses se han logrado contratos en países como Bélgica, Grecia, Filipinas o Nigeria), ahora la apuesta por el exterior es más necesaria que nunca. Porque la inversión demanda un incremento de la carga de trabajo y exige atacar nuevos mercados (más allá de a los 32 países a los que se suminsitra) y porque el Banco de España ya no adjudica directamente a Burgos su producción, sino que lo abre a un proceso competitivo en el que hay que ser mejor que los demás. De ahí, que Sánchez Revenga afirmara que ya se puede mirar más allá del euro y que se están homologando para competir en países como México a Argentina.
Por todo lo anterior, la nueva máquina de papel es, nunca mejor dicho, un billete o un pasaporte al futuro para la planta burgalesa. Este periódico relataba hace apenas un mes la previsión de que en este ejercicio se incremente un 40% la producción.