«Cada vez somos más»

C.P.
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Lide Larrañaga, masajista en el Caja Rural, y Ainara Epelde, fisioterapeuta en el Dimension Data, son la excepción en un mundo donde predominan los hombres, aunque en los últimos años algo ha cambiado

Lide Larrañaga, del Caja Rural. - Foto: Alberto Rodrigo

Es poco frecuente ver a una mujer trabajando para un equipo ciclista del circuito profesional masculino, pero hace diez años era impensable. Aunque todavía son muy pocas, con la llegada de nuevos tiempos las mujeres están empezando a tener protagonismo y a pedir paso en algunas de las mejores escuadras del mundo. Es el caso de Lide Larrañaga, masajista del Caja Rural, y de Ainara Epelde, fisioterapeuta del Dimension Data.
Ambas han mamado el ciclismo desde pequeñas. En el caso de Lide, fue ciclista durante varios años y, cuando se le acabaron las fuerzas para competir, quiso seguir ligada a este mundo. «Recuerdo que me llamaron para una prueba amateur. Me pedí una semana de vacaciones de mi trabajo y fui. Me gustó y así es como empecé en el Caja Rural», cuenta esta masajista guipuzcoana, que lleva ya cuatro temporadas con el equipo cajista.
En el caso de Ainara, su hermana fue ciclista profesional, por lo que el ciclismo siempre le tocó muy de cerca. «Es un deporte al que he estado ligada porque mi hermana competía. Nunca he tenido consulta, pero imagino que esto es muy diferente porque la dedicación cuando vienes a una prueba es exclusiva», señala.
Ainara Epelde, fisioterapeuta en el Dimension Data.Ainara Epelde, fisioterapeuta en el Dimension Data. - Foto: ValdivielsoLa misión de Lide y Ainara es tratar a los ciclistas y que se recuperen de los esfuerzos lo mejor posible, pero no es lo único, ya que todos hacen de todo en un equipo ciclista. «A parte de dar los masajes,  preparas el desayuno, haces avituallamiento... Hay que ayudar en todo lo que se puede», cuenta Lide.
Ellas son de las pocas mujeres que se pueden ver como integrantes del staff de los equipos. La mayoría son hombres, aunque algo está cambiando en los últimos años. «Somos una excepción, pero cada vez somos más», apunta Lide. «Es raro encontrarse con otras chicas en este mundillo. Creo que no he visto a ninguna en el puesto de mecánica, aunque sí hay alguna masajista y también en puestos de prensa. Todavía quedan muchos pasos que dar», concluye Ainara.