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Un clan de pasmo y carcajada

I.L.H.
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Morfeo Teatro estrena mañana en el Principal 'La sumisión' y 'El porvenir está en los huevos', de Eugéne Ionesco, y hace del absurdo un alegato "familiar" contra el egoísmo, la imposición, el consumo y las reglas sociales

El elenco entre Paco Negro y Patricia Díez Labín, director y ayudante. - Foto: Patricia

Eugéne Ionesco es, junto a Samuel Beckett, el padre del teatro del absurdo. Eso implica que, para empezar, no hay un mensaje optimista o esperanzador en sus textos: no hay final feliz para un sistema en el que no cree. La otra característica es el humor, los diálogos incoherentes y repetitivos y las situaciones hilarantes y grotescas. Así es La sumisión y El porvenir está en los huevos, dos obras en una de un clásico del siglo XX.

Con este montaje de Ionesco Morfeo Teatro pasa del barroco a un texto universal potenciando la puesta en escena "para modernizar al autor sin tocar el guión". Con esta historia de una familia acomodada y tradicional que solo piensa en mantener su estatus a base de nuevas generaciones que lo hagan perdurar, la compañía burgalesa echa mano de un pelele para dar vida a uno de los abuelos y de un único actor para encarnar al suegro y a la suegra. Por lo demás, es Ionesco en estado puro.

"Jacobo es un rebelde que necesita respirar fuera de ese entorno asfixiante porque lo que se espera de él es que cumpla con la familia, que prevalezca lo más rancio de su estirpe, que se case y tenga hijos para ser útil al sistema: producción, producción, producción", resume Mayte Bona, actriz y fundadora de la compañía. El chico se plantea la insumisión o al menos pone como condición casarse con la mujer más fea. 

"Es una comedia hilarante, grotesca y patética, con personajes oscuros e impertinentes que deforman la realidad y te hacen viajar en un carrusel de emociones continuado", subraya Bona que, por primera vez actúa sobre las tablas con su hija, Carolina Bona (Amar en tiempos revueltos, Hay alguien ahí). El público pasará de la carcajada al estupor sin apenas darse cuenta, tratando de digerir lo que está escuchando: "Los Roberto y los Jacobo provocan rechazo. Tienen unas convicciones y unas formas de manipular la vida de los hijos, moldeándolas a su modo, que son un tanto crueles", señala.

Con ese bagaje de la obra, Morfeo se adentra en un montaje que ha sido poco representado en España. No es La cantante calva, La lección o El rinoceronte, piezas más conocidas de Ionesco. Pero están a su altura en cuanto a farsa social: "Nos parece fundamental el mensaje de Ionesco porque no deja de ser un toque de atención. Nos habla sobre la vulnerabilidad que podemos sufrir ante la manipulación: aquí, además, desde el núcleo familiar y el dogmatismo".

Con él y un elenco formado por la propia Mayte Bona y Paco Negro (que también dirige), Felipe Santiago, Carolina Bona, Mamen Godoy y Santiago Nogués, vuelven al Teatro Principal para inaugurar la gira: "Llevamos 14 años estrenando aquí los montajes de Morfeo. Para nosotros es nuestro templo". De Burgos (mañana sábado, a las 20.30 horas) irán a Valladolid (7 de marzo), Aranjuez (13 de marzo) y San Sebastián (al teatro Victoria Eugenia, que les coproduce, el 20 de mayo).