Que se vuelva a parar el mundo

J.M.
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Representantes de los movimientos feministas de la ciudad. - Foto: Patricia González

Los colectivos feministas de la ciudad calientan motores de cara a la huelga del 8 de marzo y animan a volver a conquistar la calle en defensa de los derechos de las mujeres

Aunque el movimiento feminista acumula más de tres siglos de existencia, en los que ha tenido que pelear sin descanso por derechos como el del sufragio o, hace no tanto tiempo, por el del acceso de la mujer a la universidad o al aborto, es difícil encontrar en la historia más reciente un momento en el que su lucha, no exenta de obstáculos y adversarios, haya tenido más respaldo social que en la actualidad. 2018 fue calificado por muchos como el año de la mujer y las movilizaciones en las calles no tuvieron parangón. Ahora, con el objetivo de que sus reivindicaciones no se detengan, los colectivos feministas se han puesto a calentar motores de cara a la huelga que se ha convocado para el próximo 8 de marzo, en poco menos de un mes.
La presidenta de la Asociación La Rueda, Laura Pérez, defiende que las motivaciones para la huelga siguen siendo las mismas que hace un año porque, según lamenta, «las cosas no han cambiado». Y por eso, «tenemos que salir a la calle con las fuerzas renovadas» ya que no solo no ha habido avances significativos hacia la igualdad entre hombres y mujeres, sino que además «este año nos hemos encontrado con un ataque al movimiento feminista», en el que se ha querido «poner en tela de juicio los avances que hemos conseguido» y en el que se les ha acusado de perseguir «beneficios partidistas» cuando «no es así».
Pérez anima a «salir a la calle y no permitir que se de un paso atrás. El lema del año pasado: Cuando las mujeres paramos, el mundo se para, sigue siendo válido», defiende.
Asegura que motivos para ir a la huelga hay muchos. Recuerda que las mujeres son las que más sufren «la precariedad laboral, la brecha salarial, somos a las que nos asesinan, nos violan y nos agreden sexualmente...». Y en estos últimos casos, tal y como afirma con perplejidad, además «nos toca ver cómo «se nos pone en tela de juicio».
Al igual que en 2018, la huelga de este año tendrá 4 ejes: el de cuidados, el de consumo y el educativo y el laboral.
En el laboral, los colectivos feministas han convocado una huelga de 24 horas gracias al sustento formal de CGT y CNT. En el caso de UGT y CCOO el paro será de 2 horas, aunque en el ámbito de la enseñanza éste último sindicato promoverá que no se trabaje durante toda la jornada.
Aunque el año pasado ya se generaron muchas dudas sobre la convocatoria de la huelga, tanto en La Rueda como en la Asociación de Mujeres Hypatia y también en la Asamblea de la Huelga del 8-M invitan tanto a mujeres como a hombres a participar en el paro laboral y también en la manifestación que partirá a las 20 horas del próximo 8 de marzo de la plaza del Cid. En la cabecera estarán ellas, que es a las que les corresponde el protagonismo de la jornada, y detrás ellos.
María Ángeles Ruiz, de la Asociación de Mujeres Hypatia, recuerda como «un éxito» la «respuesta masiva» a la movilizaciones del año pasado. Y a los argumentos de Pérez añade la necesidad de «visibilizar» la situación de desigualdad. Realiza un «llamamiento a que cada mujer haga lo que pueda ese día» para secundar la protesta. Y eso pasa por algo tan sencillo y simbólico como «colgar un delantal en la ventana» (algo que anima a que se haga incluso antes del 8-M), como por que ese día los cuidados de los familiares sean realizados por los hombres o porque se haga una huelga de consumo. También por no ir a trabajar.
En la Asamblea de la Huelga del 8-M, Mayte (un nombre ficticio ya que prefiere no personalizar en ella al colectivo) defiende que el movimiento feminista necesita el apoyo de la sociedad «para que nunca más seamos nosotras las que seamos juzgadas cuando nos violen», para que «la justicia patriarcal deje de valorar la largura de nuestra falda o si vamos más o menos borrachas para justificar agresiones», para que «pare el terrorismo machista que asesina a cientos de las nuestras todos los años», para que el «ni una menos deje de ser un eslogan», para «frenar el avance del fascismo que quiere acabar con la libertadas de las mujeres, migrantes y del colectivo LGTBI» o «para frenar la persecución de las feministas organizadas y por la absolución de las encausadas la pasada huelga».
En CGT, Piedad Manjón, responsable del área de Mujer en el sindicato, defiende que su organización, al contrario de CCOO y UGT, sí ha convocado una huelga de 24 horas «porque a las mujeres nos sobran los motivos». Se suma a los argumentos de los colectivos feministas, recuerda que son las mujeres las que tienen «los trabajos más precarios», «las pensiones más bajas» y añade la necesidad de incorporar en el modelo educativo «como elemento transversal el concepto de igualdad».
La secretaria de la Federación de Servicios, Movilidad y Consumo de UGT, Pilar Miera, defiende que la movilización del 8-M es necesaria para «visibilizar», entre otras cosas, que «las mujeres aún tenemos muchos techos de cristal que romper». Recuerda orgullosa que «el año pasado se nos vio y se nos oyó bastante y esto no debe de parar nunca.
La responsable de la secretaría de la Mujer de CCOO, María del Carmen Noceda, respalda el paro de dos horas que defiende su sindicato ya que el clima en los centros de trabajo no es demasiado proclive a una movilización de 24 horas. Lo que no quita, según recalca, para que también defienda la «necesidad» de que «no se detengan» las movilizaciones en defensa de los derechos de las mujeres. «Esto no se debe parar».

Pilar Miera (i.) y Carmen Noceda, responsables de UGT y CCOO.  Patricia González
Pilar Miera (i.) y Carmen Noceda, responsables de UGT y CCOO. - Foto: Patricia González