La Semana Antonio de Cabezón renace como Festival de Cámara

I.L.H. / Burgos
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El reconocido flautista Claudi Arimany acepta ser el presidente de honor de este encuentro, que contará con músicos españoles de prestigio internacional entre el 9 y el 23 de septiembre

Claudi Arimany, heredero del estilo de Jean-Pierre Rampal, ofrecerá un concierto el 21 de septiembre en el Principal. - Foto: DB

La música de cámara es, en las circunstancias económicas actuales, el tipo de música antigua y clásica al que resulta más fácil de acceder. Lejos queda el Estío Musical de las grandes orquestas, que dirigía Rafael Frühbeck y que desapareció precisamente por falta de presupuesto. En su lugar es más factible contratar a músicos reconocidos internacionalmente actuando como solistas o en formaciones de dúos, tríos o cuartetos.
De ahí que el Instituto Municipal de Cultura se haya planteado transformar la Semana de Música Antonio de Cabezón, evento que organizan desde 1996 en homenaje al organista burgalés, en un Festival de Música de Cámara. Bajo el nombre del músico del siglo XVI, del 9 al 23 de septiembre tendrá lugar la primera edición de este encuentro que cuenta con el flautista Claudi Arimany, heredero del estilo y el concepto musical de Jean-Pierre Rampal, como presidente de honor: «Es una figura de gran prestigio y con su respaldo podremos conseguir que acudan a la cita músicos que de otra manera sería muy difícil que nos hicieran un hueco en sus agendas», detalla el pianista Diego Crespo, que asume la dirección artística del festival.
Este ambicioso proyecto que se desarrollará en el Teatro Principal y la capilla de las Bernardas nace sobre tres pilares. Por un lado, la idea es contar con artistas españoles de proyección internacional «y extraordinaria calidad» que no suelen actuar en Burgos. Estos músicos, además, podrán realizar ensayos abiertos e impartir clases magistrales durante los días que permanezcan en la ciudad. Para esta edición, tal y como apunta Crespo, ha sido imposible compatibilizar la formación y el concierto, pero es el propósito con el que nace el festival. Como tercera pata, el encuentro pretende dedicar alguno de los conciertos a intérpretes burgaleses que actualmente residen fuera de la ciudad.