Muertes, desapariciones extrañas... y leyendas

Javier D. Bazaga (SPC)
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Cristina López Barrio, finalista del Premio Planeta 2017, teje una trama compleja en su última novela, 'Rómpete corazón', un 'thriller' que transcurre cerca del inquietante monte Abantos

La escritora madrileña también es abogada.

El misterio envuelve la última novela de Cristina López Barrio. Rómpete corazón (Planeta) se erige como un thriller psicológico contemporáneo en el que cada uno de los personajes, con sus acciones y sus recuerdos, componen un auténtico cubo de Rubik donde cada pieza encaja a la perfección. Aunque para comprobarlo hay que esperar al final de la obra.
La autora desarrolla la acción en el madrileño monte Abantos. Un paraje montañoso de la Sierra de Guadarrama, tan cargado de árboles y maleza como de leyendas. Su cercanía a San Lorenzo de El Escorial le da más misterio si cabe puesto que es ahí donde se dice que está una de las siete bocas del infierno.
Con una escritura hipnótica y una composición compleja de los capítulos, la madrileña, finalista del Premio Planeta en 2017, reconstruye la vida de una saga de mujeres de la misma familia, las Melgar, cuya historia se encuentra salpicada de muerte y desapariciones. De hecho, Rómpete corazón comienza con la desaparición de Clara, una niña de tres años, hija de Blanca, y hermana a su vez de Alba, que se fue hace 12 sin dejar rastro. Nunca se descubrió su paradero ni se encontró su cadáver. Las dos se esfumaron mientras dormían y sin que nadie pudiera imaginar lo que esos sucesos implicarían. En los dos casos la única pista encontrada es una cinta roja enganchada en la valla que delimita una zona de jardín donde está prohibida la entrada. La historia se vuelve a repetir.
La acción se desarrolla en el torreón de las Melgar, rodeado de pinos y un halo de misterio que en buena parte se nutre de los laberintos y canalizaciones que existen por debajo del suelo. Túneles en los que se puede encontrar casi cualquier cosa, o perderse uno mismo. 
Con una clara inspiración en Edgar Allan Poe, la autora vierte sobre las mujeres Melgar una extraña maldición congénita que las lleva a la locura. Una leyenda que comienza con la abuela de Blanca, Fina, cantante de ópera que llegó a confundir la realidad con la ficción y acabó arrojándose desde la ventana del torreón. Se dice que sus arias aún pueden oírse recorriendo las habitaciones de la casa.
Para el inspector que investiga el caso, Rogelio Sánchez, supone un reto, pero también la oportunidad de redimir los errores del pasado. Ya se encargó de investigar el caso de Alba, la primera niña desaparecida en extrañas circunstancias hace ya 12 años, sin resultados. Entonces su alcoholismo y afición a las mujeres fue más fuerte que su sentido del deber. En esta ocasión se vuelve a hacer cargo de este complejo asunto, su último trabajo, ya que se encuentra al borde de la jubilación.

Sabia fusión

López Barrio confiesa que esta novela es «una fusión entre la novela negra y los cuentos de hadas», donde después de todos los avatares, hay un final feliz: «El villano sufre su castigo y hay un restablecimiento del bien y la Justicia». «Esta obra es fruto de la fascinación por los cuentos de hadas y la novela negra y se trata de una fusión de la estructura de las dos», confiesa con toda sinceridad la autora.
Así, la escritora hace transitar al lector entre secretos, adicciones, leyendas, amores obsesivos y supersticiones para descubrir personalidades complejas, personajes misteriosos y hombres malvados a los que «nunca se les oye llegar». Además de Allan Poe, López Barrio presenta influencias de Agatha Christie, Conan Doyle, Grinn o los cuentos de Andersen, que le permiten tejer una trama enrevesada pero lúcida en la que los detalles, por pequeños que sean, forman parte del relato.