Una bomba de relojería

Agencias - SPC
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África apenas ha registrado contagios locales, pero una expansión de la pandemia podría acabar en millones de muertos

Una bomba de relojería - Foto: SYLVAIN CHERKAOUI

«África debe prepararse para lo peor». Esa es la advertencia que el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, lanzó hace unos días ante el aumento continuado en el número de casos y de países afectados por el coronavirus, insistiendo en que la prevención y la acción rápida y contundente pueden ser claves. De las 54 naciones que integran el continente, más de 40 han registrado ya contagios, siendo hasta ahora los del norte de África, en particular Egipto y Argelia, los más damnificados, si bien en Sudáfrica los positivos también están aumentando con rapidez. 
Frente a los 2.000 casos que había hace tan solo una semana, ahora se acercan a los 13.000, y cada día se van sumando nuevos territorios que registran fallecidos, llegando, según el último balance ofrecido ayer, a 673 muertos. «La rápida evolución de la enfermedad COVID-19 en África es muy preocupante y una clara señal para la acción», subraya la directora regional para el continente de la OMS, Matshidiso Moeti, que incide en que «aún se puede cambiar el curso de esta pandemia».
Para ello, «los gobiernos deben movilizar todos sus recursos y capacidades y fortalecer su respuesta», defiende la experta, que agrega que, además, se puede aprender de la experiencia de otros países afectados por esta pandemia que han conseguido reducir los contagios «aumentando rápidamente las pruebas, aislando los casos y siguiendo de forma meticulosa los contactos».
Por el momento, buena parte de los positivos confirmados en la mayoría de los países son casos importados de personas que han viajado desde naciones donde el coronavirus ya estaba presente, principalmente en Europa. No obstante, según la OMS, ya hay contagios locales constatados en 12 países y «el peor escenario» es que comience a haber contagio comunitario, que podría desbordar al continente y provocar millones de muertes.
«Mientras sea una epidemia en ciernes, África tiene la capacidad para controlarla», asegura el director general de la OMS para emergencias, Ibrahima Socé Fall. «Pero, en caso de transmisión comunitaria sostenida, como en Italia y otros países, los sistemas de salud del continente no tienen la capacidad para frenar el golpe», advierte, recordando que «incluso en los Estados desarrollados, algunos sistemas de salud han estado desbordados».
Así pues, añade Socé Fall, «hay que evitar llegar a ese estadio en África». Mientras los casos en el continente sigan siendo principalmente importados, existe «una ventana de oportunidad para vencer a la epidemia»; pero, para ello, es necesario no solo respetar las medidas de higiene sino detectar todos los casos e identificar las cadenas de transmisión para «proteger a la población vulnerable».
Para que ello sea posible, la OMS ha suministrado a los gobiernos de la región kits de análisis, ha formado a técnicos de laboratorio y reforzado la vigilancia en las comunidades. Como resultado de todo ello, actualmente 47 países en el continente pueden realizar los análisis, mientras que al inicio del brote eran solo dos, Senegal y Sudáfrica.
Sin embargo, dada la fragilidad de los sistemas de salud en buena parte del continente y los múltiples desafíos a los que se enfrentan algunos de los países, es difícil de predecir si será posible contener el virus en la fase inicial actual. Así, ya hay casos confirmados en la República Democrática del Congo (RDC), un país que está saliendo ahora del peor brote de sarampión de su Historia -con 6.000 muertos en menos de un año- y cuya parte oriental vive sumida en un sempiterno conflicto; también en la República Centroafricana (RCA), otro país debilitado por más de seis años de conflicto, o Burkina Faso, donde la creciente violencia yihadista e intercomunitaria ha dejado casi 800.000 desplazados internos.