Los daños de la fauna crecen en los cultivos de la Ribera

A. del Campo
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Agroseguro tuvo que indemnizar a los propietarios con 31.000 euros por 660 hectáreas afectadas por animales silvestres. Los agricultores alertan de un aumento de la población

Una finca de viñas de la comarca vallada para evitar la entrada de corzos. - Foto: A.D.C.

Fue uno de los problemas más repetidos en el encuentro de agricultores que se celebró en Aranda este martes en presencia de la exministra Tejerina, los labradores de la Ribera afirman estar preocupados por el crecimiento de las poblaciones de animales silvestres. Desde hace dos años han notado un aumento sobre todo  en el número de conejos pero también en el de corzos y jabalíes. Crecimiento que coinciden en señalar desde el sindicato UCCL de Aranda y diferentes labradores de la zona. «No ha habido tantos daños otras veces, eran puntuales, pero es que ahora tenemos una superpoblación que nos está arrasando por todos lados», sentencia Javier, un agricultor de Zazuar.

Los daños totales causados por los animales en las superficies de cultivo son difíciles de calcular y una de las pocas fuentes de datos es la que aportan las pólizas. Agroseguro registró en 2018 un total de 659 hectáreas (ha) de cultivo siniestradas en la Ribera por daños de fauna silvestre. Eso se tradujo en 807 parcelas afectadas y en unas indemnizaciones totales de 30.951 euros. Según los datos de Agroseguro, la especie que más estropicios causó fue la de los conejos, que repercutió especialmente en la cebada con 267 hectáreas siniestradas. Le siguen las 63 ha de trigo blando y las 59 de haboncillos. El siguiente gran enemigo para los agricultores ribereños fue el jabalí, que dejó 70 ha de guisantes siniestradas, 27 de haboncillos y ocho de centeno. Por su parte, el corzo también deterioró varios cultivos: once hectáreas de girasol, nueve de trigo duro y cuatro de Soja.

En la propia entidad de Agroseguro advierten que los datos de parcelas siniestradas no son el total, solo las que cumplen los requisitos para adquirir dicha categoría. Es decir, tienen que estar aseguradas, tener más de un 20% de daños, ya que la póliza solo cubre a partir de ese porcentaje, o que el propietario dé parte a la aseguradora. En esa misma idea insisten los labradores. Ellos advierten que muchos pequeños daños quedan sin registrarse y que «muchos pequeños desperfectos al final se notan». También inciden en que muchas de las parcelas están sin asegurar y otros muchos campesinos no dan parte al seguro.

Ante los daños que está causando la fauna silvestre en los cultivos, los agricultores ya están pensando en soluciones alternativas. Cada vez se ven más fincas de viñas valladas al ser las bayas de las uvas uno de los manjares favoritos de los corzos. «Eso supone comprar la cerca, tener a dos personas para colocarla... Es otro coste pero también la estética. Si está todo vallado al final se convierte el campo en una pista americana», sentencia Javier.

Ejemplos curiosos de los daños de la fauna, los campesinos enumeran varios. Javier el de una pequeña finca que está al lado de las madrigueras de los conejos y todos los años la siembra, «sabiendo que no vamos a coger nada, para que se vicien ahí y no vayan a otras zonas a hacer daños». César, otro agricultor de la Ribera, habla de pérdidas de «miles de euros» por la acción de los animales y pone un ejemplo concreto: «El año pasado en una finca sembramos 360.000 girasoles, y cuando fuimos a cosechar, seis plantas había por culpa del corzo». Respecto a las soluciones, lo tienen claro, ambos apuestan por «dar facilidades a la caza». «Donde hay muchísimo y los cazadores no lo cubran, la Comunidad o el Gobierno tendrá que enviar forestales a eliminar animales», declara Javier. «Hay que controlar más a las hembras, a todos los cotos de caza que tengan precintos de hembras, que les obliguen a matarlas», añade César.