Más de 4.000 comercios se verán afectados por la crisis

B.G.R.
-

La FEC pide ayudas finalistas para hacer frente al coste de los alquileres y la supresión de impuestos

La actividad comercial se paralizó el pasado sábado tras la declaración del estado de alarma. - Foto: Valdivielso

El comercio minorista es uno de los sectores que se ha visto obligado a bajar las persianas de sus establecimientos al decretarse el estado de alarma por la crisis sanitaria del coronavirus. Ante este "escenario excepcional al que estamos asistiendo", la patronal provincial de empresarios (FEC) ha hecho un llamamiento a "todas las autoridades y administraciones nacionales, regionales y municipales" para que adopten medidas con las que se puedan paliar las graves consecuencias de esta situación.

Los cálculos de la entidad cifran en 4.000 los negocios minoristas afectados. Por ello, reclama, además de "medidas económicas eficaces que eviten despidos y el cierre de los negocios", un nuevo paquete de actuaciones que "permita mantener al personal y la actividad" vinculadas a la cuota de autónomos, así como "la supresión de los impuestos mientras duren las medidas de confinamiento". Además, también cree necesario que se articulen "ayudas finalistas para hacer frente al coste de los alquileres y acceso directo a líneas de crédito ICO sin necesidad de mediación de las entidades bancarias". 

La patronal se pone a disposición de todos los empleados de la provincia para "asesorar y ayudar en la tramitación" de los apoyos que se reciban por parte de las administraciones públicas. "El comercio de Burgos ha demostrado su responsabilidad y cooperación en esta situación sin precedentes y demanda que sean las instituciones las que adopten medidas contundentes para superar estas circunstancias tan adversas y complicadas, con un futuro tan incierto".

La presidenta de la FEC, Consuelo Fontecha, asegura que los empresarios están "asustados y desorientados" y "han respondido como se esperaba". Todos están cerrados e, incluso, agrega que aquellos que tienen permitida la apertura, "restringen determinadas zonas" de sus locales en las que se venden artículos no considerados de primera necesidad.

El foco de las ventas se ha derivado hacia el subsector de la alimentación, pero en ningún caso, según precisa, estas han aumentado debido a que la semana pasada la inmensa mayoría de los consumidores "se volcaron en otros formatos de compra" como fueron las grandes superficies, donde se repitieron durante varios días escenas de largas colas en sus accesos.

Abastecimiento. "A las tiendas de barrio se las ha dejado de lado y me parece injusto e innecesario lo que se ha hecho", enfatiza Fontecha, insistiendo en que todos los negocios de alimentación "están abastecidos". Confía en que la situación se tranquilice y se pierda el miedo al ver que "las estanterías se reponen" en todos los establecimientos, confiando en que los clientes miren de nuevo al comercio de proximidad, en este caso de alimentación, que sigue abierto.