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La cantera de Poza espera un permiso hace 29 meses

S.F.L.
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Medio Ambiente aprobó el plan de investigación pero el Servicio de Minas no concede la autorización, por lo que no prevé comenzar hasta dentro de 3 años

El terreno del Páramo de Masa en el que se pretende llevar a cabo la investigación pertenece al Estado. - Foto: TOMÁS ALONSO

Pasan las semanas e incluso los años, y el promotor del proyecto de la instalación de una explotación minera de piedra caliza en el Páramo de Masa, Pablo Martínez, no ve el final del túnel. Todavía espera a que el Servicio de Minas de la Junta le conceda el permiso para iniciar la investigación, un trámite que en países como Portugal se ejecuta en 24 horas y que él lleva esperando 29 meses, por lo que calcula que en caso de que se lo concedan este año, la explotación de la cantera se iniciará dentro de tres.

El burgalés entregó toda la documentación requerida para obtener las correspondientes licencias en agosto de 2019; Medio Ambiente dio el visto bueno al plan en febrero del año siguiente pero con la llegada de la pandemia los trámites burocráticos se ralentizaron. El empresario asegura que no han insistido en exceso porque la situación ha estado y continúa complicada pero «en agosto de 2020 me comunicaron que solo faltaba la firma del delegado, que sigue sin llegar», manifiesta.

Martínez no tira la toalla pero reconoce que la futura cantera le ha quitado el sueño en más de una ocasión. «Esta explotación funcionará antes o temprano. Mi abogado me comenta que desde la administración regional informan que el proyecto lo está valorando el equipo jurídico, pero no sé nada más. No puedo hablar con nadie ni reclamar nada», apostilla.

Lo que en un principio pensaba que iba a estar listo para este año, tendrá que esperar como «mínimo tres». Las cinco perforaciones ploanteadas  -valora construir seis o siete- de unos veinte metros de profundidad que se ejecutarán a lo largo del páramo siguen estancadas, un estudio fundamental cuyo objetivo se centrará en distintos recursos de piedra natural para la construcción, como rocas carbonatadas ornamentales y otras sedimentarias existentes en el área. El promotor, al comprobar que pasaba el tiempo y que la tramitación ha quedado paralizada, propuso a la Jefatura de Minas llevar a cabo otra clase de trabajo que no implicara la excavación sino que solo requería colocar unos cables de cien metros en el suelo y ejecutar una prueba radiológica, pero la Junta rechazó la propuesta.

El empresario desconoce lo que se encontrará bajo tierra pero confiesa que tiene claro que desarrollará el proyecto a pesar de la «tardanza respecto a la tramitación y del gasto de dinero extra», y confiesa que tiene alguna idea de lo que habrá porque este mismo plan lo tuvo en investigación minera hace treinta años. Finalmente lo dejó aparcado porque tenían demasiada carga de trabajo y necesitaba tiempo para buscar los lugares óptimos para ubicar la explotación porque la superficie de la que disponían era mayor a la de ahora. Las peticiones de última hora y un correcto cumplimiento del reglamento han ocasionado que el proyecto de investigación geológico que, en principio iba a realizarse hace dos años, no haya comenzado.

Pueblos descontentos. Ante la desconfianza que el proyecto ha generado en varios pueblos de la Bureba, el promotor insiste en que las técnicas de explotación de una cantera de piedra natural resultan «las más ecológicos posibles y provocan un impacto ambiental nulo».  Ayuntamientos como el de Poza de la Sal, Merindad de Río Ubierna, Castil de Lences y múltiples vecinos de la zona aledaña a los puntos en los que se realizará la investigación presentaron más de 200 alegaciones contra la explotación minera.