La UBU reconoce en Eco el papel del humanismo como eje del progreso

I.L.H. / Burgos
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El paseo protocolario por el Hospital del Rey y el descubrimiento de la placa en el patio de Romeros vincula para siempre al autor de El nombre de la rosa con la Universidad de Burgos. - Foto: Luis López Araico

El claustro de la institución académica incorpora al «más prestigioso intelectual de nuestro tiempo». El profesor y escritor italiano agradece un reconocimiento que le permite «celebrar con fervor la vuelta a los mitos de mi juventud»

El acto de investidura no se desvió ni un ápice del protocolo. Ni más ni menos aplausos que los esperados y con la corrección que exige este tipo de ceremonias. Tratándose de Umberto Eco, un intelectual cercano a las masas, que convierte en accesible lo complicado -como dijo el rector en su discurso-, que ha sabido llegar al gran público sin eludir del rigor, tratándose como decimos de un inquieto humanista que lo mismo habla de James Bond que de la estética de Tomás de Aquino, la ceremonia había despertado mucha expectación.  Y ha sido emocionante, no digo que no, ver a Umberto Eco mencionando desde la más absoluta humildad al Cid, Silos, y al monje de El nombre de la rosa que lleva a Burgos en el apellido. Pero no sé por qué -igual peco de ingenua- me imaginaba que la investidura del profesor italiano como doctor Honoris Causa de la Universidad de Burgos y su presencia en el entorno académico iba a poner en pie al público o a arrancar más de una ovación, saltándose todo el mundo el protocolo.
No ha sido así, y desde ese punto de vista la investidura ha sido lo que se esperaba. Para loar su trayectoria y demostrar admiración ya estaban los discursos, imaginamos. En el encuentro posterior al acto, ya más distendido junto a un vino, las colas para que firmara un libro o poder hacerse una foto con el sabio semiólogo ratificaron que, aunque parcos en demostraciones públicas, los burgaleses tenían ganas de decirle al genio que apreciaban su obra.
En el Aula Magna, donde se desarrolló la ceremonia protocolaria, el rector de la Universidad de Burgos, Alfonso Murillo reconocía el valor de Umberto Eco para dignificar las Humanidades. Su trayectoria y compromiso con las Ciencias Sociales sirve a la UBUcomo ejemplo «de cómo el saber humanístico no es algo caduco, anticuado e inservible, sino el eje del progreso», sentenció. La placa con su nombre en el patio de Romeros, continuó el rector, invitará a partir de ahora a los académicos a imitarle «en la búsqueda de un saber universal, crítico e integrado que, a la postre, nos haga crecer como seres humanos».

Intelectual global

Con las palabras de Murillo, que lo calificó de «humanista total, amante de un saber no solo erudito y universal  sino interpretativo», se cerró un acto que abrió el catedrático Javier Peña, elegido padrino de la ceremonia. «Umberto Eco es el genuino humanista y más prestigioso intelectual de nuestros días, en la estela de los grandes autores que le precedieron en el siglo XX -Barthes, Habermas, Jakobson, Wittgenstein o Russel-. Eco se nos presenta además como el primer intelectual global, en el doble sentido de interesarse por las más variadas disciplinas de las ciencias humanas y sociales y de haber sabido proyectar su sabiduría por todo el mundo», puntualizó Peña.
El creador de la figura de los apocalípticos y los integradores para definir a los partidarios y detractores de la cultura popular y los medios de comunicación de masas recibió los halagos desde la modestia que da haber obtenido otros 38 doctorados Honoris Causa, tener publicados 54 libros de temática científica, 30 en calidad de editor o en colaboración con otros autores y 6 obras de ficción. A sus 81 años Umberto Eco, que no tiene que demostrar nada a nadie, recibió con «fervor juvenil» el reconocimiento de la UBU.
Tal acontecimiento fue seguido por, entre otros, el embajador de Italia en España, Pietro Sebastiani; el consejero de Educación de la Junta de Castilla y León, Juan José Mateos; el rector de la Universidad Europea Miguel de Cervantes, Martín J. Fernández Antolín; el vicerrector de la Universidad de Salamanca y otras autoridades académicas, como Juan Luis Arsuaga -entre el público estaban también Eudald Carbonell y José María Bermúdez de Castro, codirectores del Equipo de Atapuerca-. Arroparon al semiótico igualmente el alcalde, Javier Lacalle, el presidente de la Diputación, César Rico y el delegado del Gobierno José María Arribas, entre otros.

En el despacho del rector, con autoridades italianas y académicas. Luis López Araico
En el despacho del rector, con autoridades italianas y académicas. - Foto: Luis López Araico