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Pionero de la sanidad pública

ADRIÁN DEL CAMPO
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'La noche de las luminarias' recupera la figura de Rafael de Vega, un médico nacido en Zazuar que se convirtió en un símbolo de Lugo

El zazuarino Rafael de Vega Barrera, junto a su familia. - Foto: rafaeldevega.es

La novela La noche de las luminarias ha vuelto a poner de actualidad una de las figuras más importantes de la Ribera, la de Rafael de Vega Barrera. Para quiénes no le conozcan, fue un médico nacido en Zazuar en 1889 que hizo carrera en Lugo tras aprobar una plaza de director cirujano y murió fusilado por el franquismo en 1936. El peso de su historia personal es tal que el autor asturiano José Francisco Rodil no ha podido obviarla en su último libro. El escritor destaca que Rafael de Vega es "una figura de gran relevancia en la II República y en la época de la Guerra Civil". 

A pesar de su impactante final, Rafael de Vega se ganó su repercusión mucho antes. "En 1916 llega a Lugo. A partir de ahí entra a ser una de las personas más influyentes de la ciudad. Se mete en Unión Republicana y tiene mucha influencia. Es un intelectual y además un gran cirujano. También escribe en periódicos y tiene una frase capital: los pobres y los desposeídos tienen derecho a la asistencia médica porque el derecho a la sanidad es un derecho de todas las personas y ellos lo necesitan más", explica José Francisco Rodil a la vez que destaca que esta declaración es pionera del principio fundacional de la Organización Mundial de la Salud y que el propio Rafael de Vega "es un poco el pionero de la sanidad pública".

La trascendencia del médico ribereño  fue creciendo desde su llegada a la ciudad gallega. Pronto percibió la necesidad de un nuevo hospital en el municipio y acabó consiguiendo su construcción. El complejo hospitalario se levantó y fue él mismo quién lo fundó para después asumir su dirección. Además de por lograr esta reivindicación que hoy persiguen sus paisanos arandinos, el doctor era muy querido porque, como apunta Rodil, "operaba gratis a la gente que lo necesitaba y no podía permitirse el coste de una intervención". 

Su buena posición y reconocimiento en la ciudad de Lugo se vio truncada al inicio de la Guerra Civil. Ahí se abre un proceso contra él que describe el escritor asturiano: "En parte por la represión franquista, por sus ideas contrarias al régimen, y en parte por las envidias de compañeros, que atestiguan en falsedad contra él, hay un proceso judicial totalmente infame en su contra y lo acaban fusilando en el 36. Le acusan de haber dado cobijo en el hospital a gente del frente republicano, y no es verdad, porque dijo que el hospital no era sitio para tal cometido".

Su papel en la novela.

A pesar de la importancia que tiene para José Francisco Rodil la figura del médico de Zazuar, Rafael de Vega no es el protagonista de La noche de las luminarias, aunque sí tiene un papel relevante en el relato y aparece en varios de los pasajes. "Tiene mucho que ver con la novela porque está ambientada en Lugo en los años de la república y de la Guerra Civil, pero el protagonista de la novela es Andrés. Un niño huérfano de un pueblo de Asturias al que ayudan los maestros a seguir estudiando. Cuando Andrés llega a Lugo, Rafael de Vega es quien lo recoge en el hospital, porque él daba cobijo y comida a gente en el hospital, entonces recoge a Andrés. Esta es la parte ficticia de la novela, porque Andrés es un personaje ficticio y se mezcla con figuras ficticias y otras reales", detalla el escritor.

La aparición de Rafael de Vega en La noche de las luminarias se da cuando recoge a Andrés y se prolonga durante la novela al ser amigo del profesor de Asturias. Este docente, como avanza el autor, "tiene un diálogo con el niño, cuando el chico ya es adulto y huye al exilio, en el que le cuenta todo el proceso de De Vega, le dice que es una vergüenza para la ciudad de Lugo". Incluso, en el libro se menciona el municipio de Zazuar. La localidad ribereña aparece en un diálogo entre Rafael y el protagonista en el que el doctor le dice que su padre también era médico y que no un pueblo por ser pequeño es menos importante, ya que Andrés también procede de una zona rural de Asturias. Así es como la literatura vuelve a poner en valor la figura de un sanitario que dedicó su vida al servicio público.