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Una ayuda tentadora que sale muy cara

F.L.D.
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Llegan a la Comisaría de Policía de Burgos denuncias por hurtos al descuido en aparcamientos de supermercados. Los ladrones alertan a sus víctimas de que se han dejado algo fuera del coche y les roban

Los delincuentes suelen aguardar a que el conductor recoja su compra para actuar. - Foto: Valdivielso

Los delincuentes están siempre en continua renovación de sus maniobras delictivas. Especialmente los cacos. Los robos, advierten siempre desde las comisarías, no dejan de ser siempre los mismos. Simplemente cambia la puesta en escena. En las últimas semanas se ha detectado una nueva modalidad del hurto al descuido en Burgos. El escenario es un párking del supermercado. La excusa del ladrón para acercarse a sus víctimas, una tentadora ayuda. La confianza y el despiste hacen el resto.

El método no puede ser más simple. Así lo han descrito quienes han acudido a la Policía Nacional para denunciar este tipo de robo. El ratero espera paciente a que un cliente de la superficie comercial termine de guardar la compra en su coche. Cuando éste ya está sentado en el asiento del conductor, se acerca y toca la ventanilla. Tras obtener la atención de sus víctimas, les hacen creer que mientras recogían los enseres se les ha caído dinero al suelo. Y con el anzuelo lanzado, ya solo es cuestión de tiempo que la presa pique, abra la puerta, se agache para coger las monedas y un compinche se encargue de robar todo lo posible dentro del vehículo. 

Fuentes consultadas por este periódico afirman que los delincuentes preparan a conciencia los hurtos. Dejan monedas esparcidas por los coches antes de que lleguen los conductores y luego se dejan ver lo menos posible para aparecer de improviso. Desde la Comisaría Provincial reconocen que ha llegado alguna denuncia en este sentido, pero aclaran que aún es pronto para determinar si se trata de un grupo, si está radicado en Burgos  o si es itinerante, y si ha actuado en un determinado establecimiento de la ciudad o si se ha ido moviendo por varios en los últimos días. 

La criminalidad está recuperando los niveles anteriores a la pandemia, especialmente los hurtos y robos con fuerza. Delitos, por otro lado, que son los más habituales históricamente en la provincia. Lo que sí han advertido los investigadores de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado es que la covid-19 ha cambiado la forma de actuar de algunos ladrones.  

A este respecto, y teniendo en cuenta que la distancia personal está institucionalizada en la población, los abrazos cariñosos están prácticamente erradicados. Y es que a día de hoy resulta extraño que un desconocido se te acerque en plena calle y se te abalance. Así, en el escenario actual es lógico que se impongan los hurtos al descuido y por eso los delincuentes están tirando de ingenio para cambiar sus métodos.