Solo 2 de 35 barreras urbanísticas se han eliminado

S.F.L.
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Los usuarios con movilidad reducida o personas que llevan carros de bebés ven los mayores problemas de accesibilidad en las calles en la estrechez de las aceras y la carencia de rebajes en los pasos de cebra

Uno de los problemas que ve la hija de Casilda en los rebajes es que son muy altos y las ruedas de la silla se atascan. - Foto: S.F.L.

Solo 2 de las 35 barreras arquitectónicas que Cruz Roja señaló en el informe realizado durante una jornada de sensibilización y concienciación el año pasado se han eliminado. Aquel día, se realizó un recorrido por la ciudad a cargo de voluntarios con personas en sillas de ruedas para comprobar si las calles de Briviesca resultaban accesibles para usuarios con problemas de movilidad y la delegada de la asociación en Briviesca, Begoña Hermosilla, entregó hace un año un mapa de las zonas más céntricas de la ciudad donde aparecían  marcados los puntos más conflictivos. . Los dos obstáculos que se han suprimido han sido una acera estrecha en la calle Mayor y la rampa de la calle Santa  Ana del Río. 
La eliminación de barreras arquitectónicas para mejorar la movilidad en la vía pública se ha notado en los últimos años en la capital burebana, aunque todavía siguen existiendo lugares imposibles para que una silla transite. En el pleno municipal de la semana pasada, la portavoz de Ciudadanos María Guimarey, sacó el tema a relucir e indicó varias calles de la ciudad en las que sigue habiendo problemas de paso para personas con discapacidad o los carritos de los niños. El alcalde, Álvaro Morales, se comprometió a tomar las medidas correctoras necesarias.
Las dificultades de movimiento  en determinados lugares de la ciudad y los obstáculos existentes son especialmente graves para las personas que han de desplazarse en silla de ruedas, al precisar de rampas no muy pronunciadas y un mayor ensanche en las aceras y algún rebaje para poder subir y bajar mejor los bordillos. Sí que es verdad que se ha intervenido en la bajada de aceras, en algunos pasos de peatones y cruces de calles, allí donde era técnicamente posible, pero todavía queda camino por delante.
Según una vecina de la localidad, las principales carencias en accesibilidad de la capital burebana se localizan en las calles Reyes Católicos, Pedro Ruiz, San Roque y Santa María Encimera. También en zonas del polígono industrial, donde las aceras están reventadas y es imposible pasear. Del paseo del Oca son muchos los paseantes que declaran lo estropeado que está, con baldosas levantadas por las raíces de los árboles incluso en algún trazo es prácticamente pasar porque hay árboles caídos. «No apetece venir a caminar por aquí porque no es nada cómodo, ya no quiero ni pensar con una silla de bebé o para una persona que va en silla de ruedas », declara un ciudadano.
Cualquiera que se dé un paseo por Briviesca se percatará de que, sobre todo en los pasos de cebra, los rebajes brillan por su ausencia. Esto provoca una situación muy complicada para las personas con movilidad reducida o los padres y madres con carritos puedan pasear por determinados rincones ya que se ven obligados a salir a la carretera invadiendo el espacio por donde circulan los vehículos, poniendo en riesgo sus vidas y las de sus hijos o familiares. 
En algunas calles del casco histórico se añade otro inconveniente: el empedrado. Si a la estrechez de las aceras se une que los coches aparcan mal, estos usuarios se ven obligados a transitar por la calzada, lo que resulta muy fastidioso. Una de las mayores dificultades con las que se topan estas personas con  la movilidad condicionada son las rampas, porque la mayoría están diseñadas con mucha inclinación, peligrosas de bajar e imposibles de subir.