Las vacaciones de Sánchez irritan a los partidos

EFE
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El líder socialista no para de recibir las críticas del resto de formaciones por interrumpir la ronda de contactos e incluso Podemos le acusa de usarlo como estrategia para que la sombra de las elecciones sirva como método de presión

Las vacaciones de Sánchez irritan a los partidos - Foto: ENRIQUE CALVO

La intención del presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, de no retomar los contactos para la investidura hasta fin de mes y el haberse ido unos días de vacaciones tras este anuncio ha levantado las críticas no solo de la oposición, sino también de sus posibles socios de Unidas Podemos.
Ya este fin de semana surgieron las críticas desde Ciudadanos y PP, después de conocerse, aunque no de manera oficial, que Sánchez había llegado a Doñana para unos días de descanso en la finca de las Marismillas, tras la celebración del Consejo de Ministros.
El vicepresidente de la Junta, Juan Marín, de Cs, llegó a pedir a Sánchez que "salga de Doñana" y asuma su responsabilidad de formar Gobierno.
Y hoy, el vicesecretario de Comunicación del PP, Pablo Montesinos, ha exigido a Sánchez, "que se mueva y se ponga a trabajar" para sacar adelante su investidura, en lugar de estar de vacaciones en Doñana.
Durante una visita a Rincón de la Victoria (Málaga), ha criticado que el presidente en funciones "sigue sin hacer nada", pese a no tener los apoyos para su investidura, cuando España requiere "reformas inmediatas" y un Gobierno que no esté en funciones para aplicar "las reformas económicas que necesita el país".
Desde Ciudadanos han instado directamente a Sánchez a abandonar sus vacaciones y no esperar al final de septiembre para tener un Gobierno, y el secretario de Organización de partido en Madrid, César Zafra, ha asegurado que "todos los españoles" están "asqueados" con esta situación.

Una estrategia de presión

Por su parte, el secretario de Acción de Gobierno de la formación morada, Pablo Echenique, ve detrás de esta dilación una estrategia del PSOE para no negociar con su partido y conseguir con esta presión que finalmente se abstengan PP y Ciudadanos o ir directamente a unas nuevas elecciones en noviembre.
Para Echenique "no es la mejor de las ideas" dejar las negociaciones para el último minuto y ha reclamado al PSOE que explique por qué "pospone durante más de 20 días" las reuniones para poder trabajar en un acuerdo.
A su juicio, con este retraso pretende "mediante la presión y dilatar los tiempos" que triunfe otra opción preferida por el PSOE, como un acuerdo con la derecha -PP y Ciudadanos- un gobierno en solitario o una repetición electoral, aunque cualquiera de ellas "son malas opciones para este país" ha advertido.
Todos los líderes políticos se han cogido en agosto unos días de descanso, aunque ningún partido ha querido referirse a este período como unas vacaciones propiamente dichas, que podrían ser mal vistas por la ciudadanía dada la situación de bloqueo político en la que se encuentra el país.
Así, han sido muy discretos a la hora de colgar fotos en las redes sociales de sus actividades fuera de la política y se han mantenido conectados a la actualidad, publicando tuits sobre varias noticias, como el incendio de este fin de semana en Gran Canaria.
Pero tanto el presidente del PP, Pablo Casado, como el de Ciudadanos, Albert Rivera, o el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, no han tenido actividad pública desde el inicio del mes de agosto, y tampoco tienen previsto nada para esta semana que registrará poca actividad por el puente del 15 de agosto.
De hecho, el ministro de Fomento en funciones y secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, ha replicado, ante las críticas de "irresponsabilidad" por las vacaciones de Sánchez, que los líderes de PP y Ciudadanos están "bastante desaparecidos" y se limitan a enviar "emisarios".
Ábalos ha considerado que tanto PP como Ciudadanos están "instalados en la negación" por reclamar un acuerdo que al mismo tiempo dicen que no quieren que se haga.
Y les ha acusado de "abusar del procedimiento para efectuar un bloqueo de la gobernabilidad del país" mientras reclaman responsabilidad a los demás, porque "lo que necesitan es justificar su discurso extremista y alarmista, que se confirme la autoprofecía y el relato negativo".