La minería pierde 350 millones y 5.000 empleos en diez años

SPC
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La Comunidad, que se ha dejado por el camino 250 explotaciones y cuatro millones de toneladas de producción, la mayoría de carbón, se centra ahora en los productos de cantera

La minería pierde 350 millones y 5.000 empleos en diez años

El sector minero generó en Castilla y León 3.374 puestos de trabajo y una producción de casi 320 millones de euros fruto de la actividad que se desarrolló en las 432 explotaciones repartidas por todo el territorio autonómico durante 2017. Sin embargo, estas cifras están lejos de los datos que suponía esta actividad hace tan solo una década, cuando el sector minero de la Comunidad contaba con cerca de 8.400 empleos en 677 explotaciones, en las que se obtenía una producción que en el mercado tenía un coste superior a los 669,3 millones de euros. Con los datos en la mano, el declive del sector minero en la Comunidad es más que evidente, en su mayoría provocado por el cierre de las minas de carbón, un tipo de minería que ha dejado en el camino más de 5.000 puestos de trabajo en la última década y una pérdida de 350 millones en la venta de la producción.
Pese a ello, y según datos del Ministerio para la Transición Ecológica, Castilla y León es la tercera comunidad más importante en producción minera en España con un 9,8% del total gracias a minerales como la hulla, la antracita, el wolframio, la pizarra o la glauberita, por detrás de Andalucía, que encabeza la producción nacional (40 por ciento) y Cataluña (12,3 por ciento). Además, es la segunda con mayor número de explotaciones (432) por detrás de Andalucía (469), en su mayoría de cantera y rocas ornamentales. En materia de empleo, Castilla y León queda relegada al cuarto lugar nacional, ya que la minería supone el 11,3% del empleo nacional, lejos del 22,9% que supone en Andalucía; el 12,8% de Cataluña o el 11,6% de Galicia.
Tras el fin de la minería de carbón, las explotaciones mayoritarias en Castilla y León son las de productos de cantera, donde se incluyen minerales como la arcilla, la arena y la grava, la caliza, cuarcita o el yeso, entre otros. Este tipo de explotaciones generó en la Comunidad en 2017 un total de 1.369 puestos de trabajo con una producción vendible valorada en alrededor de 65 millones, 1,3 más que el año anterior, informa Ical.
La mayor cuantía económica, igual que en 2016, la aportó la venta de los minerales industriales, con 131,5 millones y la generación de 516 empleos, mientras que las rocas ornamentales aportaron 75 millones y más de un millar de puestos de trabajo.
Cierre de los tajos

La desaparición del carbón ha sido progresiva en Castilla y León hasta el cierre total de las explotaciones en diciembre del año pasado, lo que ha conllevado una importante pérdida económica, en especial en las cuencas del norte de León y Palencia. Un año antes la actividad era prácticamente residual con una tímida presencia en la provincia de León. Según este informe, en 2017 el carbón generó 287 puestos de trabajo (275 en León y 12 en Palencia), con un ligero incremento respecto a la actividad de un año antes, cuando los puestos de trabajo eran de 276 (256 en León y 20 en Palencia). Sin embargo esta tendencia fue bastante más negativa si se echa la vista atrás a medio plazo, ya que en la última década solo la minería del carbón pasó de los casi 3.200 empleos en 24 explotaciones de León y Palencia, a los menos de 300 activos en seis explotaciones, que convierte a este mineral en el principal responsable del declive de la minería en la Comunidad.
Este descenso también es apreciable en los datos de producción en toneladas, que cayó hasta las 538.907 (66.240 de antracita y 472.667 de hulla) del año 2017 desde los más de 4,3 millones de toneladas alcanzadas una década antes (2,4 millones de antracita y 1,9 millones de hulla). Por su parte, la producción vendida descendió desde los 227,3 millones de euros de hace una década (123,8 millones de antracita y 103,5 millones de hulla).