El arquitecto eficiente

B.G.R.
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Daniel García ha aprobado con matrícula de honor casi la mitad de Arquitectura Técnica, incluido su proyecto de fin de grado sobre una nueva herramienta de simulación energética

El arquitecto eficiente - Foto: Jesús J. Matías

Tiene 26 años, trabaja en una empresa de obras industriales, estudia Ingeniería Civil y acaba de graduarse en Arquitectura Técnica, logrando matrícula de honor en el 46% de las asignaturas de la carrera. La última, la que hace el número 18 en su expediente académico, la consiguió el pasado mes de julio tras presentar su proyecto de fin de grado, que a su vez atrajo la atención de la multinacional de estructuras Saint-Gobin. Daniel García Gil no oculta su satisfacción, aunque por ahora prefiere dejar a un lado los sueños profesionales y descansar de un curso   que ha resultado ajetreado.

Siempre se sintió atraído por el mundo de la construcción, a pesar de que cuando comenzó sus estudios, las clases en la Escuela Politécnica de la Milanera ya habían sufrido el bajón de estudiantes por la crisis del sector. Esto no hizo que sus ánimos disminuyeran. Todo lo contrario, ya que mientras cursaba Arquitectura Técnica comenzó la carrera de Ingeniería Civil.

Su expediente siempre ha sido brillante y a las buenas calificaciones se sumó en el último año la investigación con un proyecto innovador sobre simulación energética que, además de esa última matrícula de honor, le ha reportado convertirse en el ganador del concursoPlaco que organiza la citada empresa. El objetivo del certamen pasa por aportar soluciones a los sistemas constructivos y productos más innovadores de la firma.

García eligió su último programa informático de eficiencia energética, que lleva en el mercado tan solo un año pero que se ha convertido en un referente para los técnicos del sector. La razón es que incluye un sinfín de parámetros que pueden medirse más allá del habitual aislamiento térmico de un edificio a través de la envolvente, cubierta o carpintería. Estos van desde la velocidad del aire, al calor que desprende ya sea un ordenador o la lámpara de una vivienda.

Esta multitud de indicadores son los que ha estudiado este alumno de la Universidad de Burgos con el fin de mejorar el rendimiento de la nueva herramienta. Para ello ha tomado como referencia un edificio en construcción ubicado en la confluencia de la avenida Castilla y León y la calle Esteban Sáez de Alvarado, que fue elegido este curso por la escuela como objeto de los trabajos de fin de grado de su promoción.

«El programa interrelaciona todos los aspectos termodinámicos de un inmueble», explica García Gil. Por ello, asegura que a partir del comportamiento de todas estas variables se pueden establecer las mejoras a desarrollar, tanto la elección de materiales o en la distribución de espacios. «Varias de las soluciones que he aplicado, que siguen un criterio de passive house, permitirían consumos ridículos en climatización y agua caliente», detalla, al tiempo que pone como ejemplo un coste medio de 38 euros al mes en una vivienda tipo durante el invierno y de cuatro euros en el periodo estival.

El trabajo de este estudiante no ha pasado desapercibido para Saint-Gobin. De hecho, una de sus directivas asistió a la presentación de su proyecto de fin de grado, aprovechando la ocasión para hacerle entrega del premio Placo en su edición local, que está dotado con 500 euros. Ahora queda por delante la fase nacional, que se celebrará en septiembre y en la que participarán alumnos de escuelas politécnicas de toda España.