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El peligro de tunear un coche

I.E.
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La Policía concluye que el tubo de escape -sin filtro y sin reductor de partículas- de un Seat Ibiza causó el incendio de otros tres vehículos al contactar y quemar el parachoques de uno de ellos

El siniestro se produjo el 10 de marzo en la subida al Castillo. - Foto: Alberto Rodrigo

Ni sospechas, ni teorías ni conjeturas, por mucho fundamento que tengan. Las pruebas y solo las pruebas aseguran cerrar un caso con todas las garantías. En la mañana del 10 de marzo cuatro coches amanecieron calcinados en la subida al Castillo, en las traseras del hotel Abba. La primera hipótesis con la que trabajó la Policía Nacional fue la de la venganza, ya que el dueño del coche en el que se inició el incendio había discutido -con agresión incluida- con un vecino de la zona la noche anterior. En un principio los investigadores pusieron el foco sobre ese ciudadano, pero a medida que la Científica avanzaba en su informe más fuerza cobraba la tesis de que se trataba de un accidente. Extraño, pero accidente al fin y al cabo.

Según la pericial de la Comisaría, que ya tiene en su poder el juzgado instructor correspondiente, el incendio se produjo como consecuencia del contacto del tubo de escape del Seat Ibiza con el parachoques delantero de la furgoneta situada justo detrás (ver foto adjunta). El emisor de gases de cualquier otro turismo no tenía por qué haber quemado la defensa del furgón, pero el de ese coche, sí. ¿Por qué? Porque era un automóvil tuneado. Entre los cambios efectuados se hallaba el de la colocación de un tubo libre, sin filtro ni reductor de partículas, carencias que convierten a este elemento del coche en una auténtica antorcha, pues es capaz de conservar una temperatura de 400 grados durante minutos.

¿Qué ocurrió entonces? Un cúmulo de casualidades fatales. La primera, que al aparcar el Seat Ibiza no guardó ninguna distancia con la furgoneta, la parte delantera de ésta y la trasera del turismo tuneado quedaron pegadas. De noche y con poca gente en la zona del Castillo, nadie pudo dar la voz de alarma a tiempo cuando el paragolpes del furgón empezó a arder a consecuencia del contacto con el tubo de escape a gran temperatura. A partir de ahí, las llamas se extendieron a otros dos vehículos más que estaban aparcados en línea -los cuatro quedaron siniestro total- y causó daños a un quinto aparcado al otro lado de la subida a la fortaleza.

Caso cerrado para la Policía Nacional, que descarta totalmente la teoría del incendio intencionado por venganza que salió a relucir en un principio. Por tanto, todo indica que el procedimiento judicial habrá de resolverse en el ámbito civil, en el que las aseguradoras tendrán mucho que decir.