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Zumbidos inspiradores

S.F.L.
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La diseñadora de moda briviescana Lucía Prieto presenta su colección de ropa y complementos 'Apicula', vinculada con las abejas. La joven aspira a lanzar su marca al mercado con prendas elaboradas con productos ecosostenibles

La dueña de la tienda Eme de Briviesca ha permitido a Lucía Prieto mostrar parte de su colección en el escaparate. - Foto: S.F.L.

Su imaginación se encendió cuando al salir de la piscina en la huerta de su abuela se topó con tres abejas muertas. El insecto que más terror la había provocado desde niña se convirtió, de repente, en su fuente de inspiración. Hasta entonces la aterraba escuchar el zumbido de estos animales, pero aquella tarde de verano, la briviescana Lucía Prieto, encontró a su ‘musa bicolor’. 

A partir de entonces, la joven diseñadora tuvo muy claro por donde quería dirigir su primera colección. Apicula nació en su casa de la capital burebana con la idea de crear prendas fabricada «sin comprometer los recursos de futuras generaciones y que tenga como principio fundamental el respeto por el medio ambiente». Para desarrollar el proyecto ha utilizado materiales reciclados y ecológicos, todos ellos adquiridos en los establecimientos de su ciudad, con la finalidad de aportar en la medida de los posible a que se mantengan los establecimientos locales. 

Valiente y empoderada tras unos años de inestabilidad característicos de su corta edad (24 años), la burebana expone con ilusión parte de su colección en el escaparate de la antigua tienda Eme. El primer paso ya está dado, ahora toca ir creciendo como profesional. Junto a los cristales del local ha colocado unos códigos QR para que los interesados en sus prendas, complementos y accesorios, accedan a su ‘pasarela virtual’. Vestidos, pantalones y tops de mujer de corte romántico son sus prendas estrella, aunque sus diseños también se caracterizan en seguir una línea más atrevida, con volantes, tules y semitransparencias. Pero la creadora no se queda ahí. Confiesa que siente auténtica devoción por diseñar y fabricar con sus propias manos bolsos, pendientes y adornos para el pelo. 

Hasta ella misma se sorprende al ver los resultados ejecutados a lo largo de los cinco años de formación en Diseño de Moda en la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Burgos. Sobre todo cuando con una sonrisa tímida reconoce que prácticamente había terminado el Bachillerato cuando se decantó por inclinarse en este mundo tan competitivo. Y no se arrepiente. «Siempre he sido una chica algo tímida con mucho miedo a ‘volar del nido’. Estudiar fuera de casa y elegir este grado me ha permitido comprender la importancia que tiene viajar, conocer gente y vivir nuevas experiencias», declara.

Con las ideas más que claras, la burebana prepara un estilismo para presentar al Concurso de Jóvenes Diseñadores de Castilla y León, un trampolín que aprovechará para lanzar su marca, Cialu, al mercado. Este año realizará prácticas en algún taller de Europa para conseguir que sus creaciones vistan a mujeres de carne y hueso.