«El Papa no tiene por qué ser un cargo político ni un jefe de estado»

Angélica González / Burgos
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«El Papa no tiene por qué ser un cargo político ni un jefe de estado» - Foto: Luis López Araico

José María Castillo • Teólogo

A José María Castillo (Granada, 1929) se le puede acusar de cualquier cosa menos de no hablar claro. Siempre ha dicho lo que ha pensado sobre la Iglesia Católica a la que pertenece, lo que le ha costado no pocos sinsabores. Ayer estuvo en Burgos invitado por el Foro Iglesia Viva.

A este viejo teólogo le gusta el papa Francisco «porque rompe esquemas» y porque no se está plegando a las normas de la Iglesia Católica, algo por lo que él lleva peleando desde que se inició en el mundo de la Filosofía y la Teología, disciplina en la que es doctor por la Universidad Gregoriana de Roma. José María Castillo fue también jesuita hasta el año 2007 cuando abandonó la Compañía de Jesús por petición propia. Siempre ha repetido que la Iglesia debe preocuparse más de los problemas de la gente y menos de su brillo y su boato.
Todo el mundo parece de acuerdo en que el papa Francisco está empezando a renovar la Iglesia. ¿Usted también?
Sí. Coincido en que hay un comienzo de renovación, de cambio,  pero está por ver si esto va a continuar.
¿Cree que está intentando lanzar algún mensaje en estos primeros momentos de su pontificado?
Está lanzando un mensaje de que la Iglesia se preocupe menos de ella misma y se interese más por los grandes y apremiantes problemas que al mundo entero le angustian.
Usted ha dicho en alguna ocasión que la Iglesia no se renovará «mientras no ponga en el centro el mensaje fundamental y desconcertante del Evangelio». ¿Por qué llama ‘desconcertante’ al mensaje del Evangelio?
Porque  es un libro de religión en el que se cuenta un gran relato y el protagonista de ese relato fue asesinado por la religión.  Jesús fue perseguido, juzgado, condenado y mandado ejecutar por los dirigentes de la religión porque la religión en sí es una realidad gobernada y dirigida por unos sacerdotes, letrados, teólogos, técnicos... y este conjunto de personas fueron las responsables de lo que allí ocurrió.
¿A usted le gusta este papa?
Mucho. Me parece que es un hombre que rompe esquemas, que no es convencional, que no se ajusta al modelo del papa al que estábamos acostumbrados porque incluso Juan XXIII, siendo tan buena persona como fue, siendo un hombre tan bueno y tan santo se adaptó a lo que eran las costumbres, tradiciones, usos y normas del papado hasta entonces.
¿Bergoglio no lo va a hacer?
No lo está haciendo. Y lo que sería de desear es que siga por este camino en la medida en la que lo vayan permitiendo las condiciones razonables para no provocar un conflicto mayor. También me gustaría que continuara rompiendo las adherencias que se le han pegado al papado a lo largo de los siglos y que no consta que  haya sido porque lo ha manifestado Dios o porque así lo quiere.
¿Qué obstáculos cree que se va a encontrar este papa?
Los intereses de aquellos que gozan de demasiados privilegios y no quieren ceder tales privilegios como cargos de importancia, ventajas económicas, títulos... todo lo que son concesiones a la codicia, a la ambición, el orgullo y a todo lo que hay de inhumano en el ser humano.
¿Se atreve a dar algún nombre concreto?
Por ejemplo, los cardenales. El colegio cardenalicio no es una institución divina ni lo fundó Jesús ni existió en el comienzo de la Iglesia. Es un título puramente honorífico, no tiene otra entidad ni otra consistencia. Otra cosa: Jesús no fundó ningún Estado ni el papa tiene por qué ser un cargo político ni un jefe de Estado. Todo esto debería hacerse por fidelidad a lo que fue la inspiración original que fue sencillamente lo que leemos en el Evangelio.
La Conferencia Episcopal Española no ha aplaudido demasiado a Francisco en el tiempo que lleva a la cabeza de la Iglesia...
No solo no le ha aplaudido sino que la mayor parte de los obispos están muy nerviosos y preocupados -no todos, nunca se puede generalizar- porque ha tomado un camino que ellos no habrían tomado nunca.
Los movimientos que consiguieron una importante influencia en tiempos de Juan Pablo II y Benedicto XVI¿Están también nerviosos?
Tienen que estarlo porque está claro que este papa no lleva el camino que llevaba monseñor Escrivá de Balaguer, pongo por caso...
¿A quién cree que apoyará Francisco?
No es de apoyar movimientos; es más bien abierto y tolera gustosamente el pluralismo y las diferencias que existen en el seno de la Iglesia.