El precio de una pasión

Adrián del Campo
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El dueño del centro ecuestre La Galinda, en Aranda de Duero, decide ponerlo a la venta después de tres décadas dedicadas en exclusiva al cuidado y al trabajo con decenas de caballos

José Antonio Gutiérrez, con uno de los caballos que ha criado. - Foto: A. del Campo

Le cuesta hablar de precios. Sabe que es el proyecto de su vida. Su pasión convertida en trabajo. Pero tiene que hacerlo, tiene que poner una cifra. El dueño del centro ecuestre La Galinda, José Antonio Gutiérrez, ha decidido vender o alquilar el espacio natural en el que actualmente tiene 26 caballos repartidos en los 30.000 metros de extensión que forman su complejo hípico. Ha tomado esta decisión, como él mismo explica, porque necesita dar un giro a su vida después de 30 años dedicados exclusivamente al cuidado de los cuadrúpedos. "El trabajo es muy intenso. Estoy cansado, la salud, la familia... hay una serie de circunstancias que se juntan y te hacen pensar que quizá es mejor que esto lo coja alguien con juventud, con ideas, con sangre nueva…", explica el propio gerente del centro.

José Antonio Gutiérrez tiene su primera foto sobre una montura "igual con seis años, en un poni". Él es estilista-peluquero, pero siempre le ha gustado "la naturaleza, el campo, los animales y el caballo en particular". "Empiezas con doce años a montar, a dar clases y se te presenta la oportunidad, junto con un muy buen amigo, de hacer las instalaciones. Empiezas a comprar tierras, a construir, vas pidiendo préstamos, trabajando para pagarlos y con esa juventud y esa fuerza tienes miles de ideas. Aquí hemos hecho fiestas medievales, hemos bajado a Aranda con banderas, concursos de doma, fiestas benéficas…", recuerda con cierta nostalgia Gutiérrez.

A pesar del cambio de dueño o de gestores que espera, ‘La Galinda’ sigue activa. El centro ecuestre se centra en dos actividades. La primera es la formación, enseñar a montar a caballo,  desde niveles iniciales hasta disciplinas competitivas, de hecho, la última campeona de doma de Doma Clásica de Castilla y León salió del complejo arandino. La segunda actividad es el cuidado de caballos de particulares. A esto une equinoterapia, hipoterapia o cría, por afición, de potros. Todas estas variantes convierten, según Gutiérrez, a los cuadrúpedos en "la mejor forma de unir naturaleza y ser humano". "Te permite tener relaciones sociales, vienen los padres, los niños, les enseñas a montar...", detalla.

A José Antonio le resulta difícil dejar a un lado su pasión por los caballos cuando tiene que ponerse en el papel de vendedor. Tras enumerar las instalaciones que componen el centro ecuestre situado a las afueras de Aranda (vivienda, pista cubierta, exterior, 35 cuadras, dos centros sociales...) hace un silencio para hablar de precios. Se pregunta: "¿En cuánto valoras tu sueño?".