Los peques decoran la Catedral

I.L.H.
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Una treintena de chavales acudió ayer a la seo para inaugurar el panel del trascoro con sus dibujos. Los menores recorrieron la basílica y observaron los elementos que han pintado, tanto con las nuevas láminas como con las coloreadas en confinamiento

Vidrieras. Fue uno de los elementos que más les impresionó. - Foto: Patricia

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Los peques decoran la Catedral

Una de las primeras cosas que Ignacio, de 8 años, quiso hacer cuando pudo salir de casa fue ver de cerca la puerta del Sarmental que había pintado durante el confinamiento. «Luego quiso conocer qué otras puertas tenía la Catedral, dónde estaba la Escalera Dorada, el Papamoscas y alguna capilla. Las láminas que se descargaba de la página web de la Fundación VIII Centenario han sido un incentivo y le ha despertado el interés», asegura su madre, Isabel. Con la desescalada ha llegado la iniciativa La Catedral de los Niños, con 8 láminas diferentes para las distintas edades, que les ha permitido seguir coloreando el templo y desde ayer acercarse a ver por dentro aquello que han pintado y entrar a formar parte también del arte de la basílica. 

Samuel y Asier Sánchez Izquierdo, de 9 y 6 años, se quedaron boquiabiertos con los colores de las vidrieras, un tema que habían dado en clase y que veían por primera vez en el templo. Ambos se fueron impresionados con la altura del edificio, pero antes dejaron expuesto en el panel del trascoro el dibujo que hizo Asier, con la Catedral en color naranja «porque se ve así cuando el sol se está retirando».

Con purpurina pintaron la fachada Oliver (5 años) y Lucas (2). Los peques ya habían acudido otras veces con sus padres, Alicia y Edson, aprovechando los martes gratuitos: «Hay que animarles a que se interesen por la cultura. Sobre todo les gusta su dimensión y siempre ven cosas nuevas».

Como ellos, una treintena de chavales acudieron ayer al primer día de puertas abiertas de La Catedral de los Niños, una actividad que permite a los menores recorrer el templo, participar en la exposición del trascoro y recibir un diploma «por darle color a la Catedral de Burgos, haber estado en casa con una gran sonrisa y por participar en los actos del 800 cumpleaños de la catedral», reza el documento.

Nuño Hortigüela, de 8 años, no podía estar más orgulloso de pasear con tan poca gente. «La he visitado dos veces más, la última fue en agosto con mi abuela. Lo que más me gusta es la Escalera Dorada y una capilla con dos tumbas», apuntó para describir el oratorio de los Condestables. A Diego del Valle, en cambio, le gustaron las tallas y se preguntaba cómo serían los taladros antiguos. Y Gadea (8) y Celia (6) Vicario no podían dejar de mirar las vidrieras y los cuadros.
La Catedral de los Niños recoge dibujos hasta el viernes de 16.30 a 19 horas y abre sus puertas a los menores ahora que no hay turistas.