La punta del iceberg del voluntariado

I.M.L.
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Cruz Roja Aranda rinde homenaje a todos los que han colaborado con la agrupación desde que se fundó en 1926, y lo hace en la figura de los que han ocupado el cargo de presidente

El actual presidente entrega el obsequio a la sobrina de la fundadora, doña Josefina. - Foto: DB

Después de 93 años en la capital ribereña, los actuales responsables de la Asamblea Local de Cruz Roja en Aranda, con José Agustín Escudero a la cabeza, han querido poner de relieve la labor de quienes les precedieron ocupando el cargo de presidente o presidenta de honor a lo largo de estas décadas. Desde Josefina Arias de Miranda, quien impulsó la creación de la agrupación arandina, hasta Pedro de Benito, último en dejar el cargo. Doce arandinos, de cuna o de adopción, que impulsaron la labor de Cruz Roja en la capital ribereña y su comarca, cada uno en el contexto social y económico que les tocó vivir, pero con un común denominador: Ser el mascarón de proa de aquellos voluntarios, socios y trabajadores de la entidad que han cedido su tiempo, su dinero y sus conocimientos para intentar hacer una sociedad más igualitaria.

El salón de plenos del Ayuntamiento de Aranda era el escenario, que se quedaba pequeño para acoger a descendientes, familiares y amigos de los homenajeados. Gracias a la labor de investigación realizada por Escudero y Susana Modrón, encargada de conducir el acto y revelar detalles arrancados de los libros de actas y los recuerdos, se pudo poner nombre y actos a la historia de Cruz Roja en la capital ribereña. Una institución que en los últimos 45 años ha pasado de los 90 a los más de 2.500 socios actuales.

De los homenajeados, los expresidentes que aún pueden ver el devenir de los múltiples programas que desarrolla hoy Cruz Roja Aranda son José Antonio Tudanca, Leonisa Ull, que no pudo estar presente en el acto, Abelardo Antón y Pedro de Benito. Los tres recordaron los logros y cambios que se produjeron durante sus mandatos. A ellos les precedieron Mercedes Berdugo y Fernando Redondo, que compartieron presidencia, Dolores Barutell, Virgilio López, Franciso Blay, María de las Viñas Gimeno y José Alejandro Quintana, hasta llegar desandando la historia de esta asamblea arandina a Josefina Arias de Miranda, como impulsora de esta agrupación local. Todos ellos estuvieron representados por biznietos, nietos, hijos o sobrinos, algunos de los cuales ni siquiera sabían que sus antepasados habían ejercido este cargo.
Un sencillo acto, cargado de recuerdos y emociones, al que acudía el presidente provincial de Cruz Roja, Alejandro Almansa, que resumía en una frase el orgullo de la institución por la labor que se ha desarrollado y se desarrolla desde la capital ribereña. «Es una satisfacción como presidente provincial poder venir a esta casa para decir qué raza hay en esta tierra que de las cepas viejas, retorcidas, añejas, sabe sacar pámpanos verdes, frutos estupendos que nos hacen sentirnos orgullosos de quiénes somos, en qué creemos y hacia dónde vamos», afirmaba Almansa, poniendo voz a los sentimientos de los que llenaban el salón de plenos arandino.

El actual presidente de Cruz Roja Aranda, José Agustín Escudero, no quiso dejar pasar la oportunidad para agradecer la labor y el ejemplo dado por sus antecesores en el cargo, cuando muchos no lo tuvieron nada fácil para dar respuesta a las necesidades que se presentaban en cada momento, sin olvidarse de que nada de todo eso habría sido posible sin sus desvelos y el apoyo de toda la sociedad arandina, «socios, voluntarios, empresas, el Ayuntamiento y todos los que, de una forma u otra, nos ayudan a seguir con nuestra labor».