El trigo salva una cosecha irregular por la falta de lluvias

Ó.C
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El rendimiento es de unas 5 toneladas por hectárea. La cebada registra un «buen año», según las organizaciones

El trigo salva una cosecha irregular por la falta de lluvias

La comarca está a punto de terminar la cosecha del cereal, tras un año en el que como de costumbre los agricultores han estado muy pendientes del cielo, en esta ocasión por la falta de lluvias en momentos clave para el cultivo. Sin embargo, la sequía que ha afectado a buena parte de la provincia no se ha sentido con la misma crudeza en la zona de Miranda y por parte de las organizaciones agrarias afincadas en la ciudad, se habla de unos resultados que se acercan a un buen año. De esta manera se han salvado las malas previsiones que se tenían por parte de los agricultores, en una cosecha en la que había muchas incógnitas respecto a lo que se iba a ver cuando las cosechadoras entraran en las fincas.
La estrella en el campo sigue siendo el trigo, aunque también comparte protagonismo dentro de los cereales con la cebaba. Un cultivo este último que ha respondido mejor que el trigo «que ha estado muy irregular», destaca el técnico de la Unión de Campesinos de Castilla yLeón, Carlos Santamaría, quien añade que las explotaciones que sembraron este cereal al comienzo de la campaña han tenido un mejor resultado, en comparación con las más tardías a las que sí que les ha perjudicado la falta de agua en momentos clave de su crecimiento, ya que «las lluvias han venido como a golpes y ha sido muy justito».
Esta visión es la que se comparte por parte de la cooperativa Virgen de Altamira y su encargado, Roberto Valdivielso, reconoce que el año se ha salvado «aunque el trigo ha estado apurado». En números, los primeros datos tras cosechar la gran mayoría de la superficie cultivada reflejan unos rendimientos en este cereal de unas cinco toneladas por hectárea. En este sentido, hay que tener en cuenta que para considerarlo un año bueno se suele hacer referencia a las seis toneladas por hectárea. 
Al margen de esta opción, hay que sumar la cebada sí que se puede decir que ha tenido una cosecha con buenos resultados. Una diferencia respecto al trigo, en la que se indica que se ha tenido una mayor igualdad en las explotaciones de la comarca. Esta sensación también se ha notado ya con la cosecha terminada, puesto que lo recogido ha superado la media registrada de las cinco toneladas por hectárea para alcanzar los «6.000 kilogramos para arriba», confiesa Valdivielso.
Además, en este año 2019 lo que sí que se ha notado desde las organizaciones agrarias es un aumento de la superficie cultivada destinada al cereal, debido en gran medida por la reducción del regadío, en concreto de la remolacha.